En un momento en el que la economía continúa creciendo y el empleo mantiene cifras históricas, FeSMC-UGT insiste en mirar más allá de los grandes titulares para poner el foco en la realidad cotidiana de quienes trabajan en el sector de servicios privados. Salarios que siguen siendo insuficientes, dificultades para negociar convenios, problemas con el modelo de contratación pública, o la necesidad de continuar ampliando la representación sindical para lograr autonomía negociadora son algunos de los asuntos que abordamos en este nuevo encuentro con el Secretario General de FeSMC-UGT, Antonio Oviedo.

FOTOGRAFÍAS: Ángel García

Los indicadores económicos continúan siendo positivos, el empleo mantiene cifras históricas y, sin embargo, desde FeSMC-UGT seguimos insistiendo en que no es momento para la complacencia. ¿Por qué?

Sencillamente porque hay trabajadores y las trabajadoras de algunos de nuestros sectores de actividad que viven una realidad distinta a la que muchas veces reflejan las estadísticas y las cifras macroeconómicas. Nadie discute que el empleo ha mejorado o que determinados indicadores macroeconómicos son positivos, eso es evidente. El problema es que detrás de esos datos sigue existiendo una parte muy importante de la población trabajadora que continúa llegando con enormes dificultades a final de mes.

Durante estos años hemos conseguido avances importantes gracias al Diálogo Social, al incremento del Salario Mínimo Interprofesional y a muchos convenios colectivos que hemos negociado y firmado. Pero sería un error pensar que el problema salarial está resuelto, porque no lo está. Hay miles de trabajadores del sector de servicios privados cuyos salarios siguen situándose muy cerca del SMI, cuando deberían estar claramente por encima. Esa situación demuestra que todavía existen actividades económicas donde la riqueza se reparte de forma profundamente desigual. Además, vivimos en un contexto internacional muy inestable. Cada conflicto geopolítico termina trasladándose al precio de la energía, de los combustibles y de los productos básicos. Y quien siempre acaba soportando ese impacto es quien vive exclusivamente de su salario.

Ya que mencionas el salario, ¿consideras que la subida del SMI está siendo utilizada de forma tramposa por parte de algunas empresas en la negociación colectiva?

En algunos sectores sí. Hay empresas que han terminado utilizando el SMI como referencia salarial cuando precisamente debería representar el mínimo legal y no el objetivo al que aspirar. Y esto está pasando en algunos de nuestros sectores.

«No podemos permitir que el esfuerzo negociador de tantos años desemboque en una homogeneización salarial a la baja»

La negociación colectiva tiene que volver a marcar diferencias entre categorías profesionales, reconocer la experiencia, la formación, la responsabilidad y la productividad. No podemos permitir que el esfuerzo negociador de tantos años desemboque en una homogeneización salarial hacia abajo. Nuestro objetivo sigue siendo el mismo: que los convenios colectivos recuperen capacidad para mejorar realmente las condiciones laborales y no se limiten únicamente a adaptar los salarios al mínimo legal.

Uno de los asuntos sobre los que más ha insistido nuestra Federación durante este último año ha sido la contratación pública. ¿Qué está ocurriendo?

Estamos ante uno de los grandes problemas estructurales de algunos de nuestros sectores. Hay miles de trabajadores de limpieza, seguridad privada, servicios auxiliares y otras actividades que desarrollan servicios esenciales para las administraciones públicas. Sin embargo, demasiadas veces esas administraciones adjudican contratos donde prácticamente resulta imposible aplicar posteriormente las mejoras salariales que se pactan en los convenios colectivos, por distintas razones, entre ellas la Ley de Desindexación de la Economía, pero no solo.

No es razonable que el propio Estado, las comunidades autónomas o los ayuntamientos exijan servicios de calidad mientras mantienen modelos de contratación que terminan tensionando la negociación colectiva. Llevamos mucho tiempo diciendo que la contratación pública no puede convertirse en un mecanismo para trasladar la precariedad a las plantillas.

Cuando hablamos de modificar determinados aspectos de la Ley de Desindexación no estamos defendiendo intereses empresariales. Estamos defendiendo que los trabajadores no paguen las consecuencias de un sistema que impide trasladar los costes laborales reales a los contratos públicos.

Los sectores de seguridad privada y limpieza siguen siendo de los más afectados en este ámbito.

Así es. Nuestros delegados y delegadas conviven permanentemente con situaciones muy complejas porque cada renovación contractual termina convirtiéndose en una enorme incertidumbre para miles de trabajadores. No puede ser que cada licitación abra un debate sobre si van a respetarse las condiciones laborales o si habrá recursos suficientes para aplicar un convenio colectivo firmado por las partes. Eso no beneficia absolutamente a nadie. Ni a las administraciones, ni a las empresas que actúan responsablemente, ni mucho menos a las personas trabajadoras.

La negociación colectiva continúa siendo una prioridad para esta Federación. Sin embargo, existen mesas especialmente complicadas, como ha ocurrido recientemente con el convenio del comercio textil con la patronal ARTE.

Sí, y creo que conviene explicar bien por qué. UGT nunca firma un convenio por la simple necesidad de cerrar un acuerdo. Lo firmamos cuando entendemos que mejora objetivamente las condiciones laborales de los profesionales del sector.

«Nosotros respetamos profundamente la libertad sindical, eso no está en discusión, pero sí hay que denunciar la existencia de organizaciones cuya actuación termina favoreciendo sistemáticamente los intereses empresariales»

En el caso del convenio de ARTE consideramos que las propuestas existentes no respondían a ese objetivo. Había aspectos fundamentales que no compartíamos y, por responsabilidad, decidimos no suscribir el acuerdo. La negociación colectiva exige firmeza. A veces supone firmar buenos acuerdos y otras veces supone decir que no. También eso forma parte de nuestra responsabilidad sindical.

¿Resulta cada vez más difícil negociar con determinadas patronales?

En algunos sectores sí. Pero esto no es nuevo, llevamos años denunciándolo. Todavía existen organizaciones empresariales que entienden la negociación colectiva como una carrera de resistencia, intentando alargar los procesos, retrasar los acuerdos y desgastar a la representación sindical, a nuestros delegados y delegadas. Pero también debemos hablar de otro fenómeno que nos preocupa y del que en el ámbito de la opinión pública apenas se habla…

¿Te refieres al papel de sindicatos corporativos o sindicatos amarillos en algunos sectores?

Efectivamente. Nosotros respetamos profundamente la libertad sindical, eso no está en discusión, pero sí hay que denunciar la existencia de organizaciones cuya actuación termina favoreciendo sistemáticamente los intereses empresariales en lugar de defender los de los trabajadores y las trabajadoras.

Cuando determinados sindicatos aceptan acuerdos claramente insuficientes o rebajan las reivindicaciones colectivas, no perjudican a UGT –o no sólo– sino que perjudican al conjunto de los trabajadores y trabajadoras del sector.

Por eso seguimos insistiendo tanto en la importancia de ganar representatividad. Cuanta más fuerza tenga UGT en las empresas, mayor capacidad tendremos para negociar convenios que mejoren realmente las condiciones laborales.

Otro frente importante durante este curso sindical ha sido la lucha para el reconocimiento de los coeficientes reductores para los conductores profesionales del transporte por carretera. Incluso llegasteis a convocar una huelga que finalmente se desconvocó tras los compromisos adquiridos por el Gobierno. ¿Qué balance haces de todo ese proceso?

Esta es una reivindicación histórica de UGT. Llevamos muchos años defendiendo que la penosidad de esta profesión debía tener un reconocimiento efectivo y que no era razonable que conductores y conductoras de mercancías y viajeros continuaran desempeñando su trabajo hasta edades tan avanzadas, soportando un enorme desgaste físico y mental.

Este último año entendimos que había llegado el momento de dar un paso más. Convocamos una huelga porque ya no cabían más retrasos. Era una reivindicación justa, ampliamente respaldada por el sector y que respondía tanto a la protección de la salud de los profesionales como a una cuestión de seguridad vial.

«La negociación colectiva exige firmeza. A veces supone firmar buenos acuerdos y otras veces supone decir que no. También eso forma parte de nuestra responsabilidad sindical»

Aquella movilización dio sus frutos. Los compromisos adquiridos por el Gobierno permitieron desconvocar la huelga y abrir el camino para que los coeficientes reductores puedan llegar a ser, más pronto que tarde, una realidad. Ahora comienza una nueva etapa en la que tendremos que trabajar para que esos compromisos se materialicen con procedimientos ágiles y eficaces. Después de tantos años de reivindicación, nuestro objetivo es que los conductores y conductoras puedan optar a ese derecho cuanto antes.

El turismo vuelve a batir récords de visitantes, pero también aumenta el debate sobre el modelo turístico. ¿Cómo analiza FeSMC-UGT esta situación?

Nosotros siempre hemos defendido el turismo como un sector estratégico para la economía española, como no podía ser de otra manera. Pero lo que denunciamos es que el éxito económico del sector no se traduzca en beneficios para quienes sostienen esa actividad, es decir, los profesionales del propio sector.

Además, existe otro problema que se está agravando especialmente en muchos destinos turísticos. Hay trabajadores de hostelería, restauración, hoteles y otras actividades asociadas al turismo que no encuentran vivienda para poder trabajar durante la temporada porque los precios del alquiler han alcanzado niveles completamente inasumibles. Estamos llegando a situaciones paradójicas. Empresas que necesitan contratar trabajadores y trabajadores que quieren trabajar, pero que no pueden hacerlo porque no tienen dónde vivir. Eso demuestra que el debate sobre la vivienda también es un debate laboral. Si queremos un turismo sostenible, también tenemos que garantizar que quienes hacen posible esa actividad puedan desarrollar su proyecto de vida allí donde trabajan.

La digitalización y la inteligencia artificial están transformando muchos de los sectores de FeSMC-UGT. ¿Debe preocuparnos?

Debemos prestarle mucha atención, pero sin caer en visiones catastrofistas. Toda transformación tecnológica genera riesgos y oportunidades, pero esos riesgos se controlan cuando existe una regulación adecuada. Y es ahí donde debemos estar y presionar. Es el Estado quien debe garantizar un progreso tecnológico socialmente justo.

(Inteligencia Artificial): «Toda transformación tecnológica genera riesgos y oportunidades, pero esos riesgos se controlan cuando existe una regulación adecuada»

La inteligencia artificial ya está llegando al comercio, a los contact center, a la Banca, a los seguros, a la logística o a los medios de comunicación, entre otros. Nuestro papel consiste en garantizar que esas herramientas sirvan para mejorar la productividad y las condiciones de trabajo, no para sustituir derechos o precarizar el empleo. Por eso defendemos que estos procesos formen parte de la negociación colectiva. No podemos dejar que sean decisiones exclusivamente empresariales.

A menudo hablas del sindicalismo de proximidad. ¿Sigue siendo la principal fortaleza de FeSMC-UGT?

Sin ninguna duda. Las campañas de comunicación son importantes, las redes sociales y el resto de canales de difusión que tiene nuestra federación, pero la verdadera reputación de una organización sindical se construye cada mañana cuando un delegado o una delegada consiguen resolver un problema concreto a un compañero o a una compañera en su centro de trabajo. Ese trabajo cotidiano no suele ocupar titulares, pero explica por qué seguimos creciendo en representatividad en tantos sectores.

La confianza no se gana con discursos, eso es un complemento, un añadido. Se gana estando presentes cuando alguien necesita al Sindicato. Esa sigue siendo nuestra mayor fortaleza y también nuestra mejor carta de presentación. Debemos ser muy conscientes de que detrás de cada convenio colectivo negociado, de cada conflicto abierto y de cada proceso de elecciones sindicales hay miles de personas cuya calidad de vida depende, en buena medida, del resultado de ese trabajo minucioso y diario que realizan nuestros delegados y delegadas de UGT.

¿Cuáles serán las grandes prioridades de FeSMC-UGT durante el próximo curso sindical, tras el verano?

Tenemos una hoja de ruta bastante clara y, como siempre digo, es la continuidad de lo anterior y la base de lo que está por venir. Seguiremos trabajando para mejorar los salarios, especialmente en los sectores con mayor precariedad. También continuaremos presionando para corregir los problemas que genera el actual modelo de contratación pública y seguiremos firmes en cada mesa negociadora para que los convenios respondan realmente a las necesidades de los trabajadores y las trabajadoras.

Las elecciones sindicales siguen siendo prioritarias, porque la representatividad continúa siendo la herramienta más eficaz para transformar la realidad laboral desde cada centro de trabajo y nos dota de autonomía y fortaleza suficiente para llevar a cabo la acción sindical que queremos y en la que creemos, sin condicionamientos. Y continuaremos formando a nuestros delegados y delegadas porque cada negociación es más compleja y exige una preparación cada vez mayor.

En definitiva, vamos a seguir defendiendo un modelo económico donde el crecimiento no se mida únicamente por los beneficios empresariales, sino también por la calidad del empleo y el resultado en la calidad de vida de los trabajadores. Sin empleo de calidad y sin salarios dignos no podemos hablar de un crecimiento económico socialmente justo.