Diego Giráldez y Mohamed Amar Azouagh alertan de las condiciones laborales de los profesionales de la seguridad privada tras los acontecimientos del pasado 30 de julio y reclaman mayor control sobre las empresas adjudicatarias de contratos públicos
El responsable del sector estatal de Seguridad Privada y Servicios Auxiliares de FeSMC-UGT, Diego Giráldez, ha mantenido una conversación con el responsable del sector en Ceuta, Mohamed Amar Azouagh, para analizar la preocupante situación que atraviesan los vigilantes de seguridad en la ciudad autónoma tras la entrada masiva de inmigrantes del pasado 30 de julio y las consecuencias que esta situación ha tenido y sigue teniendo para los profesionales del sector.
Durante el encuentro, Mohamed Amar ha puesto de manifiesto que las condiciones laborales de los vigilantes de seguridad en Ceuta han sido y continúan siendo extremadamente complicadas. Entre los principales problemas, ha señalado la existencia de turnos de trabajo sin los descansos correspondientes y las carencias de medios esenciales para el desempeño de sus funciones, con empresas que no facilitan a sus trabajadores y trabajadoras elementos tan básicos como el calzado adecuado, los grilletes o la defensa reglamentaria; material que tienen que conseguir por su cuenta.
Ante esta situación, FeSMC-UGT en Ceuta está intensificando la fiscalización de las empresas de seguridad, con el objetivo de detectar posibles incumplimientos y trasladarlos, cuando corresponda, a los organismos competentes, como la Inspección de Trabajo y la Unidad Central de Seguridad Privada. El sindicato considera imprescindible que las empresas cumplan con sus obligaciones laborales y profesionales y garanticen que los vigilantes dispongan de los medios necesarios para realizar su trabajo en condiciones adecuadas.
«UGT seguirá alzando la voz para visibilizar y defender a los vigilantes de seguridad, reivindicando el reconocimiento que merece una profesión fundamental para España y, de manera muy especial para Ceuta», afirma Mohamed.
Por su parte, Diego Giráldez ha denunciado la falta de atención institucional que, a su juicio, viene sufriendo el sector de la seguridad privada, tanto en Ceuta como en el conjunto de España. En este sentido, ha destacado la especial relevancia de la labor que desempeñan los vigilantes en Ceuta y Melilla, donde muchos profesionales desarrollan sus funciones en un contexto especialmente complejo, en territorios que constituyen fronteras españolas y europeas.
Para el responsable estatal de FeSMC-UGT, esta realidad exige una respuesta que combine la acción sindical, la interlocución política y la movilización del colectivo.
«No podemos permitir que empresas que carecen de la solvencia necesaria y del respeto debido a los profesionales sean adjudicatarias de contratos públicos para después dejar a las plantillas en una situación de desamparo laboral, social y profesional», ha señalado Giráldez.
Un cambio de modelo para dignificar la seguridad privada
Desde FeSMC-UGT se insiste en que la situación de Ceuta no puede abordarse únicamente como un problema puntual, sino que pone de manifiesto la necesidad de transformar el modelo de contratación y prestación de los servicios de seguridad privada. El sindicato reclama que las administraciones públicas garanticen que las empresas adjudicatarias cuenten con la solvencia necesaria, cumplan rigurosamente sus obligaciones y ofrezcan unas condiciones laborales dignas a sus trabajadores y trabajadoras.
El objetivo, subraya la organización sindical, debe ser avanzar hacia un modelo que priorice la calidad del servicio, la estabilidad en el empleo, la dotación de medios adecuados y el respeto a los derechos laborales, evitando que la adjudicación de contratos públicos favorezca a empresas que no están en condiciones de prestar el servicio con las garantías exigibles.
«El sector necesita un cambio de modelo que permita mejorar y garantizar las condiciones laborales y apartar de la actividad a aquellas empresas que no representan lo que debe ser la seguridad privada del presente ni la del futuro», ha defendido Giráldez.
Los profesionales de la seguridad privada realizan una labor esencial para la protección de personas, instalaciones y servicios, también en circunstancias especialmente difíciles como las que se viven en Ceuta. Sin embargo, considera que su trabajo continúa siendo insuficientemente reconocido, pese a la responsabilidad que asumen y a su contribución a la seguridad colectiva.
El sindicato reafirma su compromiso de continuar denunciando los incumplimientos, exigiendo responsabilidades a las empresas y reclamando a las administraciones públicas que asuman su papel como garantes de una Contratación Pública Socialmente Responsable.


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