Aunque en la reunión mantenida ayer la patronal hizo alguna concesión sobre los aspectos que se reivindicaron en la huelga del pasado día 23 de mayo, convocada por UGT, con una intención clara de apaciguar a las plantillas, la realidad sigue siendo que en muchos sitios se pierden derechos y nace para abaratar y recortar progresivamente los derechos conquistados durante décadas en muchos convenios provinciales y autonómicos.
Como ya hemos dicho, la diversidad de convenios territoriales hace que la pérdida de derechos sea distinta en cada territorio y, aunque es cierto que algún territorio gana salarialmente y en reducción de jornada, pierde en otros derechos como: licencias retribuidas, periodo de vacaciones, contratación…
Aunque en esta última reunión se garantiza que el complemento de I.T. se mantiene lo que se tenga actualmente, 100% de complemento en la mayoría de los casos, también se mantiene el descanso dentro de la jornada retribuido, en los territorios que ya lo tienen y reducen la movilidad geográfica a 25 km. Su objetivo sigue siendo claro y se ve en el texto del preacuerdo firmado:
- reducir costes laborales,
- aumentar la flexibilidad,
- facilitar cambios de horarios,
- debilitar derechos históricos,
- personas trabajadoras nuevas con peores condiciones (dualidad en el mismo puesto de trabajo).
- Y crear plantillas cada vez más precarias.
Gran parte del texto vende como avances derechos ya existentes y que las empresas ya tenían que cumplir:
- registro horario,
- adaptación de jornada,
- permisos de conciliación,
- lactancia,
- protocolos LGTBI,
- desconexión digital,
- permisos por hospitalización,
- protección frente al acoso…
Es decir: nos presentan como conquistas cosas que las empresas ya están obligadas a cumplir y lo venden como un convenio histórico.
¿QUÉ PERDEMOS?
PERDEMOS CONVENIOS PROVINCIALES MÁS FUERTES
En muchos territorios existen actualmente:
- salarios más altos,
- más descansos,
- menos domingos,
- mejores pluses,
- antigüedad,
- mejores vacaciones,
- entre otras.
Con este convenio estatal: todo eso desaparece poco a poco.
SE CONGELAN DERECHOS HISTÓRICOS
Las personas que ya tienen mejores condiciones podrán mantener parte mediante “complementos ad personam”.
Pero atención:
- esos derechos dejan de crecer,
- muchos dejan de revalorizarse,
- y las nuevas incorporaciones ya no los tendrán.
Esto significa crear: personas trabajadoras de primera, y personas trabajadoras de segunda.
MÁS FLEXIBILIDAD PARA LA EMPRESA
El convenio permite:
- mover horarios,
- cambiar distribuciones,
- ampliar disponibilidad,
- modificar planificación por “necesidades comerciales”.
En retail eso significa:
- campañas,
- rebajas,
- Black Friday,
- aperturas,
- cambios constantes.
La conciliación vuelve a depender de las necesidades de venta.
LOS DOMINGOS “VOLUNTARIOS” NO SON REALMENTE VOLUNTARIOS
El texto dice que trabajar domingos y festivos será voluntario.
Pero luego añade:
“debe garantizarse el funcionamiento de la tienda”.
Todas sabemos lo que significa eso:
- presión,
- favoritismos,
- peores turnos,
- dificultades para promocionar,
- señalamiento a quien no acepta.
MÁS FACILIDAD PARA LA TEMPORALIDAD
El convenio amplía muchísimo las causas para contratar temporalmente:
- más ventas,
- más clientes,
- aperturas,
- campañas,
- falta de histórico.
Prácticamente cualquier situación comercial podrá justificar contratos temporales.
LA ANTIGÜEDAD DESAPARECE
Muchos convenios provinciales tenían:
- cuatrienios,
- premios de permanencia.
Aquí:
- se congelan,
- se transforman,
- o directamente desaparecen para las nuevas personas trabajadoras.
La experiencia deja de reconocerse salarialmente.
¿QUIÉN GANA CON ESTE CONVENIO?
Ganan las grandes cadenas:
- simplifican costes,
- y aumentan su capacidad organizativa.
Perdemos las personas trabajadoras:
- estabilidad,
- poder negociador,
- derechos históricos,
- y capacidad de mejorar condiciones en cada territorio.
NO ES MODERNIZACIÓN. ES CENTRALIZACIÓN Y RECORTE PROGRESIVO
Nos quieren vender como “avance” un convenio que:
- consolida la flexibilidad empresarial,
- congela derechos,
- debilita la negociación territorial y de empresa,
- y precariza a las futuras generaciones del sector.
Defender los convenios provinciales y autonómicos no es mirar al pasado.
Es defender salarios, descansos y condiciones dignas frente a un modelo de retail cada vez más agresivo.



