El Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, que se celebra cada 28 de mayo, es una fecha dedicada a reivindicar el derecho de las mujeres a una salud integral en todas las etapas de su vida y en todos los entornos.

En nuestro país, la lucha feminista ha logrado importantes avances en igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres. Sin embargo, en la actualidad persisten desigualdades de género muy arraigadas, sostenidas por un sistema capitalista que rige las políticas globales y que prioriza el crecimiento de la economía frente a los derechos humanos, especialmente los de las mujeres.

El sistema capitalista tiene un origen y funcionamiento patriarcal y androcéntrico; no puede sostenerse sin perpetuar desigualdades de género en todos los ámbitos de la estructura social. En este Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, queremos dar visibilidad a los sesgos y discriminaciones de género el ámbito de la salud y reivindicar acciones para eliminarlas.

Las discriminaciones de género en materia de salud tienen una estrecha relación con la ausencia de visión de género en la medicina y la farmacología. De manera histórica, estas disciplinas también han estado marcadas por el androcentrismo y han tomado al hombre como referencia universal en pruebas y estudios, excluyendo de sus resultados, de manera sistemática, a más del 50% de la población: a nosotras, las mujeres.

Los perjuicios en la salud femenina son graves: infradiagnósticos de patologías, diagnósticos erróneos, medicalización excesiva, exclusión de programas de prevención y protección de la salud y exposición a riesgos durante el embarazo y la lactancia, entre otros.

Las trabajadoras, discriminadas por una salud laboral con sesgos de género

Estas discriminaciones de género no solo afectan al derecho a la salud de las mujeres en su esfera individual, sino que también tienen consecuencias en ámbitos sociales, laborales y económicos:

  • Discriminación en la protección del bienestar y la salud laboral. Las trabajadoras estamos peor protegidas que nuestros compañeros debido a:
    • Las actividades preventivas sin perspectiva de género.
    • La invisibilización o infravaloración de riesgos en profesiones tradicionalmente feminizadas.
    • Una mayor exposición a riesgos psicosociales, derivados de la precariedad laboral y de las dobles o triples jornadas.
    • Una mayor vulnerabilidad a violencias sexuales, como en el resto de ámbitos de la vida.
  • Infradeclaración de accidentes laborales y enfermedades profesionales. Los riesgos que afectan especialmente a las mujeres se invisibilizan o infravaloran, lo que impide detectar daños en la salud durante las evaluaciones de riesgos o la vigilancia sanitaria. Esto lleva a atribuir el empeoramiento de la salud de las trabajadoras a causas no laborales, generando una infradeclaración de nuestras patologías y enfermedades relacionadas con el trabajo.
  • Discriminación económica. La falta de reconocimiento del origen laboral de accidentes y enfermedades nos expone a percibir menores prestaciones por incapacidad, jubilación, y a la ausencia de reconocimiento de penosidad en las condiciones laborales para el reconocimiento de coeficientes reductores en las profesiones feminizadas.

Es urgente y necesario dar visibilidad a estas discriminaciones de género infravaloradas socialmente y reclamar acciones para proteger el derecho a la salud de todas las trabajadoras.

Por todo ello, reclamamos a los poderes públicos un mayor compromiso con el artículo 27 de la Ley Orgánica 3/2007, que exige integrar el principio de igualdad entre mujeres y hombres en las políticas de salud.

Mediante la negociación colectiva y en concreto, a través de los planes de igualdad, exigimos a las empresas que incorporen la perspectiva de género de manera transversal en sus sistemas organizativos y estratégicos, en especial en la gestión de prevención de riesgos laborales.

Desde UGT también demandamos una protección laboral de la salud que:

  • Deje de ser neutra y reconozca las realidades específicas de las trabajadoras.
  • Desarrolle políticas estratégicas de apoyo a la maternidad, la lactancia, el climaterio o la incorporación al trabajo tras bajas prolongadas como las relacionadas con el cáncer de mama, entre otras.

Por último, en este 28 de mayo, no podemos olvidar la importancia de posicionarnos de manera firme frente a los discursos ultraconservadores que persiguen hacer retroceder los avances en igualdad y atentar contra los derechos de las mujeres en materia de salud sexual, reproductiva y afectiva.

En definitiva, para FeSMC-UGT este día es una jornada de lucha para que la salud de todas las trabajadoras esté protegida, tanto en el ámbito laboral como frente a las desigualdades estructurales que las enferman.

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