Con motivo del día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, el Sector de Seguridad Privada y Servicios Auxiliares de FeSMC-UGT denuncia la desprotección sistemática de un colectivo declarado «Esencial», pero tratado como «de segunda» en materia de prevención.

Basándose en los criterios del reciente Real Decreto 402/2025, el sector reclama que se certifique, de una vez por todas, el peligro inherente de la profesión ante el alarmante aumento de agresiones y siniestralidad.

En este Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, el Sector de la Seguridad Privada y los Servicios Auxiliares de FeSMC-UGT alza la voz para exigir dignidad, protección y realismo preventivo. El colectivo denuncia que, seis años después de ser ratificados como actividad esencial, los vigilantes de seguridad siguen poniendo en riesgo su integridad física y psicológica sin el debido reconocimiento de la peligrosidad de sus funciones.

Una esencialidad sin protección real      

Desde la declaración del Estado de Alarma en 2020 (Real Decreto 463/2020), la sociedad y la administración reconocieron la labor crucial de la seguridad privada en la protección de personas, bienes e infraestructuras críticas, tanto en espacios públicos como privados. Sin embargo, este reconocimiento formal no se ha traducido en una mejora real de sus condiciones laborales de seguridad y salud.

“Fuimos esenciales para sostener el país en los momentos más críticos, y lo seguimos siendo hoy protegiendo hospitales, transportes, juzgados, centros comerciales y un largo etcétera. Pero parecemos invisibles cuando se trata de evaluar los riesgos a los que nos enfrentamos diariamente”. Diego Giráldez.

Los vigilantes de seguridad, en sus distintas categorías, desarrollan su labor en entornos de riesgo permanente, enfrentándose a situaciones de conflicto, agresiones físicas, amenazas directas y una creciente violencia verbal.    

El Real Decreto 402/2025: La base legal pra el reconocimiento del peligro      

La gran reivindicación sindical de este 28 de abril de 2026 se centra en la aplicación rigurosa del Real Decreto 402/2025, aprobado el año pasado, el cual establece los criterios claros para considerar que un trabajo tiene un peligro inherente con altos niveles de exigencia psicológica, riesgo profesional continuado y condiciones especiales de penosidad y peligrosidad que no desaparecen en ningún momento.

FeSMC-UGT denuncia que la actividad de la seguridad privada cumple punto por punto los cuatro requisitos exigidos por el decreto, sin que las patronales ni el Ministerio de Trabajo hayan actuado en consecuencia:

  • Alta probabilidad de lesiones o muerte: La naturaleza del trabajo implica la intervención directa en conflictos, lo que conlleva un riesgo cierto y documentado de sufrir daños físicos y psicológicos graves.
  • Riesgo no eliminable: A pesar de la aplicación de medidas preventivas (EPIs, formación), el componente humano e imprevisible del conflicto hace que el riesgo residual sea altísimo e imposible de anular.
  • Riesgo sistemático y continuado: La exposición al peligro no es puntual, es una constante en cada turno de trabajo en todos los servicios.
  • Evidencias empíricas: Los datos de siniestralidad, las estadísticas de agresiones (muchas veces no denunciadas por la empresa) y las bajas laborales por estrés postraumático o lesiones físicas demuestran de forma empírica la peligrosidad real de la profesión.                                                                                                          

Exposición constante y solapamiento de funciones

FeSMC-UGT recuerda que, si bien no forman parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE), las funciones de los vigilantes se solapan a menudo con las de estos cuerpos en la primera línea de contención de incidentes.

Estamos en los mismos lugares, enfrentándonos a las mismas amenazas, a menudo con menos medios y, sobre todo, sin el reconocimiento de ‘gente de la autoridad», lo que nos deja en una situación de vulnerabilidad extrema ante la agresión. Exigimos que la evaluación de riesgos laborales se ajuste a la realidad de la calle, no a la de un despacho. Diego Giráldez.

Reivindicaciones Clave para el 28 de Abril 2026

En este día de lucha y recuerdo a las víctimas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, el Sector de la Seguridad Privada y Servicios Auxiliares exige:

  • Reconocimiento inmediato del Peligro Inherente de la profesión, conforme al RD 402/2025, con las consiguientes mejoras en coeficientes reductores para una jubilación anticipada.
  • Actualización drástica de los Protocolos y Medidas Preventivas, incluyendo dotación de material de protección adecuado y moderno (chalecos antitrauma/anticorte, etc.) obligatorios en servicios de riesgo.
  • Formación continua y de calidad en gestión de conflictos y autoprotección, real y pagada por las empresas.
  • Mayor contundencia legal y empresarial ante las agresiones, garantizando asistencia jurídica y psicológica integral a las personas trabajadoras afectadas.

El sindicato concluye: «La seguridad privada es un pilar de la convivencia. No podemos seguir permitiendo que la salud de miles de trabajadores y trabajadoras sea el ‘daño colateral’ de este servicio esencial. Seguiremos luchando hasta que el riesgo que corremos sea reconocido y minimizado».