UGT señala que la actitud de las empresas y del principal actor público ponen al borde del colapso a los aeropuertos españoles en Semana Santa y, de no cambiar, el verano no será mucho mejor. UGT registra preaviso de huelga en Groundforce y en Menzies.
Tal y como ya lo denunció el Sector Aéreo de FeSMC-UGT en la fase previa de los últimos concursos de handling, durante su celebración y también cuando se conocieron las adjudicaciones, los pliegos y sus condiciones, una vez más, dejaban sin la debida protección a las personas trabajadoras del Sector y lo hacían, y lo hacen, de dos maneras:
- Una directa, conformándose con incluir como condición para la adjudicación el cumplimiento del Convenio del Sector, sin incluir un mecanismo claro y contundente de cómo actuar cuando esto no suceda, cuando se traicione, como se está traicionando, el compromiso alcanzado.
- Y una indirecta, al establecer un procedimiento basado en unos requisitos técnicos y económicos puramente ficticios, que el tiempo nos ha dado la razón, condujo a las empresas a realizar sus ofertas únicamente buscando obtener la mejor puntuación para ser vencedores, sabiendo que no van a ser capaces de cumplir con buena parte de sus compromisos.
Y, con todo, en un negocio intensivo en mano de obra pues ya se sabe quién paga las consecuencias.
Por lo tanto, nos vemos en la obligación de convocar movilizaciones para tratar de hacer entrar en vereda a las empresas incumplidoras y por eso se ha procedido a registrar preaviso de huelga en GROUNDFORCE y también en MENZIES, una empresa en la que convocamos huelga por tercera vez en menos de dos años.
Es lamentable que, desde los últimos concursos, casi todos los operadores hayan sufrido alguna convocatoria de huelga y lo peor es que nos tememos que algunos no tardarán en tenerla o volver a tenerla.
Todos, absolutamente todos los operadores han incurrido sistemáticamente en incumplimientos.
Algunos se han podido resolver, pero la mayoría acaban en los juzgados o en la Inspección de Trabajo, mientras que otros, lamentablemente, acaban en conflicto.
Esta, tristemente, es la rutina del sector.
Y en esta rutina han aprendido a vivir las empresas, que han cogido la medida a la situación y no sólo incumplen el Convenio Sectorial y los convenios de empresa por sistema, sino que los más atrevidos hasta dicen públicamente que no los piensan cumplir.
Y actúan así porque saben que no va a pasar nada.
Es un riesgo calculado y asumido por estos depredadores y también por la empresa pública que les dio la licencia para operar, que mira, tristemente, para otro lado.
Aquí sí que no hay sanción alguna debido a los constantes incumplimientos de los acuerdos laborales. Aquí se hacen los distraídos.
Y todo esto en un entorno en el que salvo por algunas incertidumbres hablamos de un Sector en una clara cresta de la ola, con aerolíneas en cifras de beneficios y de ocupación en máximos históricos. Cifras que no sólo no se trasladan a los trabajadores y a las trabajadoras de los aeropuertos sino que se utilizan para apretarles más, haciendo una utopía no sólo de aquello del crecimiento socialmente sostenible del turismo, sino haciendo una utopía de lo que consideramos debería ser un trabajo digno.
Por todo esto, desde el Sector Aéreo de FeSMC-UGT tenemos claro que hay que recalcular el modelo de concursos de AENA y exigir que los incumplidores, los que atacan a las personas trabajadoras constantemente, sufran sanciones contundentes. Y los reincidentes, que se marchen de una vez.
Porque no podemos permitir que se instale definitivamente el incumplimiento de cuestiones tan básicas como los derechos económicos de los subrogados y del resto de la plantilla, las condiciones de jornada, alterando descansos, vacaciones y programaciones a antojo de la empresa, amparándose en que este negocio es un servicio público, no respetando las condiciones básicas de los contratos a tiempo parcial, priorizando esta modalidad de contrato alegando una imprescindible flexibilidad y cometiendo un abuso sistemático de horas extraordinarias, encubiertas, disfrazadas de horas complementarias a las que la persona trabajadora no se niega por mejorar un poco su salario.
Precarizando así todos los aspectos fundamentales de las condiciones de trabajo.
Así que, mientras los actores principales, con AENA a la cabeza, sigan impasibles, el único recurso es la huelga.
Hoy será para los dos operadores mencionados, MENZIES y GROUNDFORCE, los grandes triunfadores de las últimas adjudicaciones, pero que nadie dude que, de no actuar inmediatamente, el conflicto, en unos meses, de cara al verano, una temporada en la que esas condiciones de trabajo son ya de por sí duras y además radicalizadas por la actitud vergonzosa de las empresas, será un conflicto de ámbito sectorial extendido a todas los operadores.
Lucharemos contra el coste salarial de la huelga, contra los decretos de mínimos, contra las argucias de las empresas para diluir los efectos de la huelga y echarnos a la opinión pública encima con cancelaciones interesadas de vuelos.
A la opinión pública sólo decirles que es maravilloso poder volar y poder visitar gracias a ello lugares de todo el mundo, pero miren por los ventanales de su aeropuerto, por las ventanillas del avión, por las instalaciones en general del aeropuerto. Lo que ven moverse como «hormiguitas» en las pistas, quienes les atienden en los mostradores de facturación y embarque, en los de reclamaciones o atención al cliente son personas, personas a las que esta extensión del modelo low cost a todos los confines del negocio lo que les provoca cada día son que sus condiciones se endurezcan y que su manera de vida se convierta en una constante violación de sus derechos laborales y por ende una violación de sus derechos como personas.



