Ya no nos sorprende. Nos hemos acostumbrado a escuchar los mismos mantras, esos tópicos instaurados en el imaginario social que, a algunos, incluso, les interesa alimentar: comegambas, no dan un palo al agua, supuestos vividores de subvenciones, liberaos… Y tantos otros chascarrillos de barra de bar que ya no nos asombra la siguiente ocurrencia de cuñao.

Mientras unas personas se preocupan en hacer de menos a los sindicatos y a las personas trabajadoras que pelean por los derechos laborales día a día, se ha conseguido una subida del Salario Mínimo Interprofesional

Parece que los derechos laborales caen del cielo o que avanzamos en la materia por inercia… porque claro, “España va bien”, que diría Aznar. El problema es que se ha utilizado hasta la saciedad la falacia ad nauseam (repetir una idea hasta que suene a verdad) y, una parte de la sociedad ha llegado a creerlo.

Mientras unas personas se preocupan en hacer de menos a los sindicatos y a las personas trabajadoras que pelean por los derechos laborales día a día, se ha conseguido una subida del Salario Mínimo Interprofesional impulsada por, fundamentalmente, las organizaciones sindicales.

Y esto, no ha sido un regalo del Gobierno ni un buen gesto de las asociaciones empresariales con sus plantillas. Esto es fruto del diálogo social, la negociación colectiva y la presión sindical. Y tiene cifras, cifras concretas, exactas: en los últimos 10 años el SMI ha pasado de 655€ euros mensuales a los 1.221 euros mensuales en 14 pagas firmados recientemente (fuente).

No solo hablamos de cifras, también hablamos de personas y de sus nóminas: de personas dedicadas al comercio, a la limpieza, a la hostelería, a los cuidados, contact center, servicios auxiliares, etc. Personas con salarios precarizados que ven como los sindicatos luchan para que poder pagar el alquiler sea una realidad.

Cuando la justicia pone límites al abuso

Mientras ciertas voces con intereses propios continúan insistiendo en que la labor de los sindicatos está obsoleta, seguiremos luchando por mejorar las condiciones laborales de todas las personas trabajadoras. A veces, en mesas de negociación y, otras, en los tribunales.

Recientemente, desde FeSMC-UGT hemos ganado una sentencia en el Tribunal Supremo, en la que se deja claro que NO se puede penalizar a las personas trabajadoras por enfermar o ejercer sus permisos.

UGT ha conseguido que el Alto Tribunal cierre esa puerta y proteja un principio elemental: ni la salud ni los permisos laborales reconocidos en el Estatuto de los Trabajadores pueden ser motivo de sanción encubierta.

¿Sabías que aún hoy hay empresas que, mientras una persona se encuentra de baja médica, de baja de maternidad o cuidando de un familiar en el hospital son capaces de reducirte salarios o pluses de productividad? Ha sido una demanda de UGT la que ha conseguido que el Alto Tribunal cierre esa puerta y proteja un principio elemental: ni la salud ni los permisos laborales reconocidos en el Estatuto de los Trabajadores pueden ser motivo de sanción encubierta.

Una sentencia que no solo protege a nuestros afiliados y afiliadas, sino al conjunto de personas trabajadoras en general. Incluso, si rizamos el rizo, esta sentencia también protege a las mujeres de una discriminación indirecta, al ser ellas quienes suelen ocuparse más de las tareas tanto de cuidados como de conciliación. Es más, ¡¡esta sentencia protege incluso a aquellos que nos desprecian!!

El Supremo refuerza la negociación colectiva

Y, cuando tenemos derechos reconocidos por ley, desde los sindicatos seguimos luchando contra las irregularidades que se siguen cometiendo.

En otra sentencia histórica del Alto Tribunal se da la razón a UGT y se anulan las tablas salariales de una empresa de seguridad por estar por debajo del convenio sectorial. La resolución confirma algo fundamental tras la reforma laboral: el salario no se negocia a la baja en los convenios de empresa. Se acabó utilizar acuerdos a medida para competir recortando sueldos y precarizando condiciones.

Es negociación colectiva. Es organización. Es sindicato.

Estos ejemplos son reales y actuales. Ejemplos que hablan de personas: bajas médicas, salarios por debajo de convenio o subidas del SMI. Es negociación colectiva. Es organización. Es sindicato.

Los derechos laborales, efectivamente, no caen del cielo. Son fruto de trabajo y esfuerzo de aquellas personas que día a día intentan que todas y todos tengamos aquellos derechos que intentan eliminar. Quizá el problema no es que los sindicatos no sirvan (ya vemos que sí), sino que a algunos les gustaría que no sirvieran.

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