Comprender las motivaciones, expectativas y desafíos de la fuerza laboral actual se ha convertido en una prioridad estratégica para el futuro de la seguridad privada en Europa. Así lo pone de manifiesto el estudio del Proyecto Intel Next Generation, presentado en el marco de las jornadas celebradas en Bruselas donde expertos y agentes sociales analizaron en profundidad la situación del empleo en el Sector, marcado por la incertidumbre, la necesidad de estabilidad y la creciente demanda de condiciones laborales más justas y atractivas para las nuevas generaciones.
A través de ponencias y paneles de expertos, se han expuesto diagnósticos, experiencias nacionales y propuestas concretas orientadas a reforzar la calidad del empleo, mejorar la atracción y retención de talento y consolidar el papel estratégico del Sector. Las siguientes intervenciones recogen las principales aportaciones realizadas durante la jornada, reflejando tanto los retos estructurales como las líneas de acción prioritarias para garantizar su sostenibilidad y competitividad en el contexto europeo.
El futuro de la seguridad en Europa. Intervención institucional
María Luisa Cabral, como directora de la DG Empleo de la Comisión Europea, destaca que la calidad laboral en los servicios esenciales se establece como pilar para el fortalecimiento de una Europa resiliente. La Comisión Europea reconoce la importancia de empleos de alta calidad y ha dirigido investigaciones al análisis de legislaciones nacionales para identificar aspectos relevantes a abordar en futuras estrategias.
El proceso de contratación es considerado un punto crítico, especialmente por la presencia de abusos en cadenas de externalización.
Se subraya la necesidad de avanzar hacia una transición justa y la implementación efectiva de normativas europeas en todas las esferas, apostando por estrategias que añadan valor mediante inversiones en formación especializada.
Escasez de personal en seguridad privada: desafíos actuales
Eduardo Cobas, vicepresidente de CoESS, pone de relieve que la escasez de mano de obra es uno de los principales retos del Sector, afectando tanto la actividad empresarial como la seguridad pública.
Pese a ser un servicio esencial, el Sector de la seguridad privada enfrenta una notable escasez de personal, agravada por el envejecimiento demográfico. Es crucial atraer nuevas generaciones y perfiles diversos, adaptándose a los avances tecnológicos y la inteligencia artificial. Según el Proyecto Intel 1, el 92% de las empresas experimentan dificultades para cubrir sus necesidades de personal, lo que genera importantes desafíos operativos. La ausencia de seguridad privada podría provocar cancelaciones de eventos, dificultades logísticas, respuestas tardías a incidentes y desprotección de infraestructuras críticas ante crisis.
Es fundamental abordar las prácticas en la contratación pública, que priorizan el precio más bajo, desincentivando la inversión en empleo de calidad si esto no se traduce en la adjudicación de contratos. Por ello, se subraya la importancia de participar en la reforma y la colaboración entre sindicatos y empresas.
Para atraer a personas jóvenes, es indispensable ofrecer salarios competitivos, condiciones laborales adecuadas y horarios previsibles. La adaptabilidad es esencial por la naturaleza del trabajo continuo (24/7). Aunque el Sector no pertenece a fuerzas armadas, requiere formación especializada.
La juventud tiene expectativas distintas y existe una percepción desfavorable respecto al sector en la sociedad.
El diálogo social como motor para empleos atractivos en seguridad privada
Oliver, director regional de UNI Europa, explicó que la contratación pública favorece el empleo y la igualdad, contribuyendo a la competitividad. La negociación colectiva y el diálogo social constituyen ventajas estratégicas en Europa. La Directiva sobre inteligencia artificial facilitará la adaptación a los cambios mediante herramientas jurídicas, aunque la regulación ha tardado siete años en implementarse. Se rechaza la simplificación que pueda conducir a una merma en la calidad laboral, por lo que es necesario mantener estándares mínimos.
El objetivo es lograr que el 80% de los puestos estén cubiertos por acuerdos colectivos. Es fundamental aumentar la visibilidad y el reconocimiento profesional, ya que la falta de atractivo dificulta la motivación.
La seguridad privada desempeña un papel crucial en la defensa europea, aunque enfrenta escasez de personal, lo que afecta la sostenibilidad y competitividad. La solución radica en garantizar empleos de calidad.
Más de 2.000 personas trabajadoras menores de 25 años han expresado sus expectativas y necesidades.
Es imprescindible brindarles estabilidad y condiciones laborales dignas al incorporarse al mercado. UNI actúa como interlocutor social para fortalecer la resiliencia del Sector y definir medidas que lo hagan más atractivo, apostando por consolidar el empleo de calidad y el diálogo social.
Comprendiendo la fuerza laboral actual: estudio Intel Proyecto Next Generation
Mesa de debate. Empresas, sindicatos e instituciones.
La incertidumbre caracteriza el entorno laboral actual, donde la estabilidad y la seguridad profesional son prioridades para cubrir necesidades esenciales. En Alemania, entre las inquietudes destacan la conciliación entre vida personal y laboral y la planificación para gestionar responsabilidades domésticas. En Rumania, hay una sensación de que el esfuerzo laboral no es suficientemente valorado, y la discrepancia entre responsabilidad y remuneración es determinante. El aumento del coste de vida y la inflación ha motivado una crisis. Los actores sociales deben identificar estrategias para atraer talento, establecer factores clave de conciliación laboral y promover un equilibrio entre vida y trabajo. La estructura salarial requiere comparaciones transversales con otros sectores.
La estabilidad es el principal motivo de permanencia, pero la juventud busca oportunidades de liderazgo y desarrollo profesional, acceso a tecnología innovadora y conexiones personales, lo que sugiere la necesidad de programas de mentoría para posicionar el Sector como carrera profesional. En Alemania, es esencial prestar atención a la seguridad laboral y la adecuación salarial para la juventud. Dos tercios de las personas encuestadas permanecerían en sus puestos si existiera una correspondencia real en sus carreras. Existe consenso sobre el valor social del trabajo, aunque persiste falta de reconocimiento externo, lo que supone un reto de responsabilidad social para visibilizar y apreciar a estas personas empleadas.
La justicia organizativa es central: las personas trabajadoras demandan transparencia y evaluaciones continuas de recursos humanos. Se observa que quienes ingresan pueden perder referencias, mientras el personal experimentado interactúa con superiores para explorar nuevas vacantes. Los procesos deben ser más transparentes e inclusivos, respondiendo a necesidades individuales y colectivas, y orientando el desarrollo profesional hacia modelos horizontales. La conciliación laboral se destaca como prioridad; en Bélgica y otros países, los turnos de 12 horas pueden percibirse como flexibles o restrictivos según el perfil personal.
Las disparidades responden a expectativas diferenciadas sobre la gestión de la conciliación laboral. El movimiento horizontal, como trabajar cerca del domicilio, puede hacer que los turnos extensos resulten menos problemáticos, sugiriendo la importancia de individualizar la organización del trabajo. El factor psicológico es clave, y la responsabilidad social, cultura, conciliación y salario son aspectos fundamentales. Al Sector le falta mano de obra capacitada, lo que genera rotación, ya que la gente busca vacantes en otros puestos si surgen oportunidades.
Las relaciones laborales y sentirse reconocida son importantes. La gestión de conflictos es una capacidad clave. También se debe avanzar hacia una esfera laboral diversa e inclusiva, atrayendo a las mujeres.
Los resultados de la encuesta no son extrapolables, ya que la mayoría de respuestas provienen de hombres.
Las mujeres no sienten discriminación en principio, pero se observa vulnerabilidad residual. Persisten sesgos, como en Rumania, y se aprecia un cambio de mentalidad impulsado por corrientes lideradas por hombres. Es necesario prestar atención al papel de las mujeres en un contexto de creciente agresión, abordando sus necesidades específicas de protección frente al acoso. Existe una disonancia cognitiva: las personas trabajadoras valoran su labor, pero la sociedad no la reconoce, y las contrataciones a la baja hacen que las empresas vean a las mismas como peones.
Existen canales informales de contratación que complementan los tradicionales, como redes profesionales y eventos sectoriales. Para atraer y retener talento, es imprescindible cultivar el interés por la industria desde etapas tempranas, promoviendo su consideración como opción profesional en la educación secundaria y participando activamente en ferias de empleo.
La experiencia en Bélgica demuestra que la promoción del Sector en instituciones educativas incrementa la incorporación de nuevos profesionales. Es esencial comunicar que se trata de una industria clave, caracterizada por estabilidad laboral. Seguridad y desarrollo profesional deben integrarse dentro de las expectativas laborales; si no, puede generarse desmotivación. La estrategia debe destacar la misión y propósito de la actividad, transmitiendo a la sociedad la importancia esencial del Sector.
En Alemania, además de considerar contextos informales, es necesario elaborar estrategias en las que la propia plantilla participe activamente en la promoción del Sector mediante redes, capacitaciones y ferias de empleo, incentivando el acercamiento de las nuevas generaciones. Es crucial ampliar la perspectiva de los estudiantes e incentivar su interés en el ámbito de la seguridad privada.
Acciones recomendadas: dirección de personas, desarrollo de habilidades, propuestas de valor y futuro en los servicios de seguridad
Mesa de debate. Empresas, sindicatos e instituciones.
El 44% de la población considera que su labor tiene relevancia para la sociedad. Sin embargo, existe una cuestión de preparación que requiere especial atención. El impacto sobre las personas trabajadoras es significativo: la mayoría de quienes tienen más de 50 años opinan que contribuyen a la seguridad pública. Es fundamental que las generaciones jóvenes también valoren pertenecer al Sector, aunque existe desconocimiento social respecto a su papel. La concienciación sobre la importancia del trabajo es esencial.
El proceso de reclutamiento debe ir acompañado de formación continua, generando oportunidades para personas jóvenes. La capacitación es necesaria no solo por la diversidad de servicios y habilidades requeridos, sino también por el onboarding, que puede convertirse en elemento clave. En España, la formación continua resulta imprescindible pese a contar con programas formativos extensos: la Formación Profesional consta de 180 horas y, en una tercera fase, de 2.000 horas. Es crucial fomentar la profesionalización mediante actualización constante de conocimientos.
Los clientes valoran la especialización profesional. Las competencias técnicas y profesionales permiten desempeñar múltiples funciones, facilitando el desarrollo tanto horizontal como vertical y garantizando la posibilidad de encontrar puestos adecuados para cada perfil.
¿Cómo evitar el abandono profesional?
Mesa de debate. Empresas, sindicatos e instituciones.
Facilitar el acceso a la movilidad laboral y proporcionar oportunidades de crecimiento, tanto vertical como horizontal, es vital. Para ello, es necesario implementar mecanismos que favorezcan este desarrollo, revisar planes formativos y considerar los avances tecnológicos. La promoción interna debe cubrir vacantes a través de metodologías analíticas que permitan identificar candidatos que cumplen los requisitos. Este proceso debe ser objetivo y transparente, contribuyendo a la fidelización y garantizando evaluaciones imparciales basadas en el mérito.
El desarrollo profesional exige programas de capacitación y gestión del talento orientados a detectar y aprovechar competencias subutilizadas. Para evitar efectos adversos por expectativas divergentes, se recomienda abordar las situaciones individuales, ofrecer flexibilidad y asegurar condiciones salariales competitivas.
La solución se encuentra en la ciencia del comportamiento
Marieke Riemslag
Para mejorar la percepción del personal de vigilancia, se deben implementar imágenes inclusivas, mejorar la comunicación y adaptar las necesidades. Es importante hablar de lo positivo, no solo de las expectativas, y cuidar las formulaciones. Las capacidades de inteligencia social resultan fundamentales para avanzar en este ámbito.
En conjunto, las jornadas celebradas en Bruselas han puesto de manifiesto que el futuro de la seguridad privada en Europa pasa, de forma ineludible, por una transformación estructural centrada en las personas. La escasez de talento, la necesidad de modernizar los sistemas de contratación pública y la urgencia de mejorar la percepción social del Sector convergen en un mismo diagnóstico: sin empleo de calidad no habrá resiliencia.
Las conclusiones del Proyecto INTEL evidencian que la sostenibilidad del Sector dependerá de su capacidad para adaptarse a las nuevas expectativas laborales, integrar la innovación tecnológica sin comprometer derechos y reforzar el diálogo social como herramienta clave de equilibrio. Instituciones europeas, empresas y representantes de las personas trabajadoras coinciden en que la profesionalización, la formación continua y la transparencia organizativa son elementos esenciales para garantizar su competitividad.
Desde el ámbito de la comunicación, el reto es igualmente claro: trasladar a la ciudadanía el valor estratégico de la seguridad privada como servicio esencial. Reforzar su reconocimiento público no solo contribuirá a atraer nuevas generaciones, sino que permitirá consolidar una narrativa alineada con los principios de una Europa más justa, segura y cohesionada.
Las jornadas concluyen así con un mensaje inequívoco: el fortalecimiento del Sector no es únicamente una cuestión operativa, sino una prioridad política y social que exige acción coordinada a escala europea.



