El Comité de Empresa de la lavandería hospitalaria de Vigo, que da servicio al Hospital Meixoeiro, el Hospital Álvaro Cunqueiro y el Hospital Nicolás Peña, ha hecho hoy un llamamiento a la cordura y a la negociación para evitar que el servicio se vea abocado a un conflicto laboral generalizado. La representación de las personas trabajadoras informa de que la negociación del nuevo convenio colectivo se encuentra actualmente paralizada ante la postura inflexible de la dirección de Elis Manomatic, que rechaza incluir los 20 minutos reglamentarios de descanso para el bocadillo como tiempo efectivo de trabajo.
Desde el Comité se aclara que la plantilla —compuesta por más de 90 familias— no desea iniciar movilizaciones drásticas ni perjudicar a las personas usuarias de la sanidad pública. Sin embargo, recuerdan que el personal opera bajo condiciones de gran penosidad (manipulación de material biológico, altas temperaturas y un ritmo de producción intenso) con salarios que apenas rozan el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). En este escenario de precariedad, consolidar que el tiempo de descanso obligatorio compute como jornada efectiva es una condición indispensable para asegurar la dignidad de las personas trabajadoras.
Equilibrio presupuestario frente a márgenes millonarios
El Comité de Empresa considera incomprensible que se mantenga esta postura de austeridad con el eslabón más débil de la cadena sanitaria, especialmente teniendo en cuenta las cifras que maneja el servicio. La empresa concesionaria del nuevo Hospital Álvaro Cunqueiro recibe anualmente de la Xunta de Galicia un canon de entre 70 y 80 millones de euros destinados a la gestión de las instalaciones y los servicios no clínicos, entre los que se incluyen la lavandería y la lencería.
A su vez, la matriz internacional de la subcontrata Elis exhibe una sólida situación financiera con beneficios netos globales que superan los 360 millones de euros.
Los sindicatos señalan que existen recursos más que suficientes dentro de la contrata y la concesión para absorber el coste que supone reconocer este derecho laboral básico, sin necesidad de tensionar las relaciones laborales ni poner en riesgo la paz social de los hospitales públicos de Vigo.
“No estamos pidiendo nada que no sea de justicia. Nuestra prioridad absoluta es llegar a un acuerdo constructivo en la mesa de negociación, pero para que haya acuerdo, la empresa debe mostrar sensibilidad social”, explican desde la representación sindical.
Llamamiento a la mediación del SERGAS para evitar escenarios de huelga
Con el objetivo de desbloquear la situación antes de que el descontento de las personas trabajadoras desemboque en un escenario de huelga o paros que afecte al funcionamiento logístico de los centros sanitarios (suministro de sábanas, uniformes y ropa estéril para quirófanos), el Comité ha solicitado formalmente la atención de la administración pública.
La representación legal insta a la Consellería de Sanidade y a la gerencia del SERGAS a tutelar el conflicto y recordar a las empresas adjudicatarias sus obligaciones de estabilidad y calidad en el empleo. Los sindicatos recalcan que la lavandería es el motor invisible que sostiene la higiene hospitalaria y que el diálogo es el único camino viable para asegurar que el área sanitaria de Vigo siga funcionando con total normalidad y plenas garantías sanitarias.



