El 9 de septiembre se celebró en Bruselas  una nueva reunión del Diálogo Social Europeo del sector del Comercio, con la participación de organizaciones sindicales de Alemania, Austria, Irlanda, países nórdicos, Finlandia, Italia, Francia, Polonia, Bélgica y Turquía,  junto a la representación española de FeSMC-UGT con la presencia de la responsable de relaciones internacionales, Maricarmen Donate, y José Luis Vila, responsable del Área Externa del Sector de Comercio.

La inteligencia artificial y su impacto sobre el empleo centraron buena parte del debate. Las organizaciones sindicales defendieron que la transformación tecnológica debe estar acompañada de participación efectiva de las personas trabajadoras, transparencia, supervisión humana y formación, garantizando que la digitalización no suponga un deterioro de las condiciones laborales ni una pérdida de derechos.

Durante la reunión se planteó avanzar hacia estándares europeos comunes y ambiciosos para el uso de la IA, así como analizar los cambios que se están produciendo en los puestos de trabajo y reforzar los mecanismos de participación sindical. Especial preocupación genera el uso de sistemas algorítmicos para organizar, controlar y evaluar el trabajo.

Otro de los asuntos abordados fueron las Directrices de Empleo 2026, con especial atención a la calidad del empleo, la formación, los salarios, la previsibilidad de los horarios, la jornada y la negociación colectiva. Desde la representación sindical se reclamó que estos aspectos tengan un mayor peso en las políticas europeas.

La reunión también permitió analizar las iniciativas europeas sobre movilidad laboral, derechos de Seguridad Social, cualificaciones y medidas contra la pobreza, así como los riesgos psicosociales derivados de la organización y gestión del trabajo. En este último ámbito, se destacó el papel fundamental de la prevención, la participación de las personas trabajadoras y el diálogo social.

Desde FeSMC-UGT se seguirá defendiendo que la transformación del sector del comercio debe traducirse en empleos de calidad, derechos laborales, formación, negociación colectiva y participación de las personas trabajadoras, situando a las personas en el centro de cualquier proceso de innovación tecnológica.