Las enfermedades profesionales son aquellas derivadas directamente del trabajo y su correcto reconocimiento es clave para proteger la salud y los derechos laborales.
Una enfermedad profesional, según el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), es la que se contrae como consecuencia del trabajo realizado por cuenta ajena o propia y que está incluida en el cuadro oficial recogido en el Real Decreto 1299/2006. Para solicitar su reconocimiento es necesario acudir al personal médico y obtener un diagnóstico. Si existe sospecha de origen laboral, puede emitirse un parte de sospecha de enfermedad profesional. Posteriormente, debe comunicarse a la mutua colaboradora con la Seguridad Social o al INSS, que valorarán el origen profesional y, en su caso, gestionarán la baja laboral. En caso de denegación, es posible presentar una reclamación administrativa o iniciar un procedimiento judicial, siendo recomendable contar con asesoramiento especializado.