Opinión

Antonio Oviedo | Secretario General de FeSMC-UGT

Antonio Oviedo | Secretario General de FeSMC-UGT

Nuestra lucha dura los 365 días del año

El 1º de mayo, Día Internacional de los Trabajadores y las Trabajadoras, es un día para la reivindicación y la celebración. Incrementos salariales y contención de precios deben ser las prioridades para salir de esta crisis en condiciones de igualdad. Y que no seamos las personas trabajadoras, una vez más, las que asumamos en solitario los sacrificios.

El 1º de mayo, Día Internacional de los Trabajadores y las Trabajadoras, es y debe ser un día de reivindicación y, también, de celebración para las personas trabajadoras de este país y de todo el mundo. Sin embargo, siendo las organizaciones sindicales los principales promotores de la mayoría de actos que se producen este día, es importante recordar que nuestro trabajo para movilizar a nuestros delegados y delegadas, a los trabajadores y trabajadoras y a la sociedad en general en un día tan señalado no tiene nada de especial, tampoco el hecho de que salgamos en todos los medios de comunicación ni que nuestros mensajes se escuchen con claridad entre el ruido. Todo esto forma parte del trabajo sindical en una jornada como la del 1º de mayo. Pero el 1º de mayo dura 24 horas, un día; y después pasa, hasta el año siguiente.

Sin embargo, lo que no pasa, lo que se queda, son los problemas que sufren los trabajadores y las trabajadoras de nuestro país, lo que no caduca son los sueldos de miseria que se están pagando en muchas actividades del sector Servicios, la falta de voluntad negociadora de las asociaciones empresariales que boicotean permanentemente la negociación colectiva, el precio desbocado de productos y servicios y la incertidumbre y falta de perspectivas que ahoga a una parte considerable de la ciudadanía que apenas llega a fin de mes, a pesar de tener empleo y cobrar un salario.

Sindicatos en todos los frentes

Es ahí, en esa realidad que precede, está presente y trasciende el 1º de mayo donde las organizaciones sindicales realizamos nuestro trabajo más intenso y cumplimos con nuestra responsabilidad. Es ahí, en cada uno de los días que tiene el año, donde las delegadas y delegados de la Unión General de Trabajadores y Trabajadoras estamos presentes en miles de mesas negociadoras de convenios para exigir incrementos salariales, buscando alternativas -como los ERTE- para evitar que se destruya empleo, presionando a los gobiernos del Estado para que incrementen el Salario Mínimo o deroguen una Reforma Laboral infame; defendiendo en los tribunales las injusticias cometidas contra hombres y mujeres por despidos improcedentes. Estamos en los locales de las secciones sindicales resolviendo las dudas de muchos compañeros en los centros de trabajo, exigiendo más igualdad, más oportunidades, más formación… en instituciones, ante partidos políticos, en las sedes de asociaciones empresariales…

El 1º de mayo es nuestro más potente altavoz para poner en valor todo lo realizado en el año y todo lo que queda por conseguir. Pero, sobre todo, es el día en el que debemos poner en el foco en los principales problemas que sufren los trabajadores y trabajadoras de nuestro país y exigir soluciones. Y este año el principal problema se llama empobrecimiento de las personas trabajadoras y la solución pasa por incrementos salariales.

Subir salarios y contener precios

El actual contexto de inflación y precios desbocados está ahogando a las familias y los salarios apenas se incrementan (y lo que es peor, pretenden que apenas se incrementen en los próximos años). Esta situación está afectando, con más dureza, a aquellos trabajadores y trabajadoras que ya estaban siendo penalizados por bajos salarios, salarios de miseria que los convierten en trabajadores pobres. Muchos de ellos en el sector Servicios y todos ellos ESENCIALES para el bienestar de la sociedad en los meses más duros de la pandemia por Covid-19.

El próximo domingo, Día Internacional de los Trabajadores y las Trabajadoras, aclaraos bien las gargantas antes de salir de vuestras casas y vuestros centros de trabajo para gritar en las calles, porque nos tienen que escuchar: hay que subir salarios y hay que contener los precios. Es la única solución posible para que salgamos de esta crisis en condiciones de igualdad y no seamos los trabajadores los que, por enésima vez, asumamos los sacrificios en solitario.