Opinión

Ángel Ruiz Ordoñez | Secretario de Administración de FESMC-UGT

Ángel Ruiz Ordoñez | Secretario de Administración de FESMC-UGT

Ángel Ruiz Ordoñez | Secretario de Administración de FESMC-UGT

Cantidad o calidad: ¿ése es el dilema?

¿Cantidad o calidad? Es un debate interesante y, además, protagonista seguramente en sobremesas o pequeñas tertulias. El debate en cuestión se puede asociar a multitud de aspectos de la vida, como puede ser comer, dormir, viajar o incluso, por qué no, al sexo. Y si seguimos buscando donde aplicarlo, puede que también a la educación, la sanidad o las pensiones, no sé, vale para casi cualquier cosa y se presta a la discusión, sin lugar a dudas.

Y claro, posturas las habrá en ambos sentidos y todas ellas muy respetables. Pero en estas escasas líneas preferiría centrarme en un debate sobre el cual no debería existir ni la menor duda, las elecciones sindicales.

Sin ser comparable en su dimensión, ¿alguien podría debatir sobre si para paliar el hambre en el mundo es mejor la calidad de los alimentos que la cantidad de los mismos? Y si bajamos al terreno de lo cotidiano: ¿podríamos encontrar un partido político que seleccione la calidad del voto en lugar de la cantidad de votos? Bueno, en todos los casos veremos que es incontestable, en primera instancia, lo de la cantidad y ya iremos creando las condiciones necesarias para hablar de una calidad que reside en una serie de añadidos a posteriori (inteligencia, voluntad, esfuerzo, formación, cultura, intuición, contexto…) y que no siempre son medibles o cuantificables.

Discursos confusos y que confunden

Por mi parte, entiendo que son peligrosos esos discursos de cantidad o calidad cuando se escapan, como ya dije, del foro de una pequeña tertulia o sobremesa y saltan a otros ámbitos como el que hoy propongo: las elecciones sindicales.

¿Delegadas y delegados de calidad? Me hiere los oídos escuchar a aquellas personas que deciden lo que es un delegado, delegada o un miembro de comité de empresa de «calidad» y quien no lo es, porque quizá lo que se está cuestionando es, ni más ni menos, la esencia de la democracia. Me explico con un ejemplo sencillo:

En una fábrica de 51 trabajadoras y trabajadores (cinco delegados/as, por cierto) se pone a votación si la fábrica se cerrará por vacaciones en el mes de julio o en el de agosto.

Se prepara una mesa y la urna que se va llenando de votos que ningún trabajador ni trabajadora ha dudado en proclamar de viva voz antes de introducirlo, hasta que suman 25 votos a favor del mes de julio y 25 votos a favor del mes de agosto. Y en esa situación, todos buscan al compañero Juanito, el trabajador que suma 51 votos y que aún no ha ejercido su derecho ante la urna…

La realidad es que Juanito no tiene demasiada prisa en votar ni preparación, parece ser. Su trabajo es mantener limpios los puestos y acercar agua a quien lo pida o que no falte jabón en los lavabos ni papel en los servicios.

Pues bien, finalmente aparece y vota. Quizá le da lo mismo irse de vacaciones en julio que en agosto, o quizás no, pero finalmente termina votando julio.

¿51 personas de la plantilla tendrán las vacaciones de ese año en el mes de julio porque así lo ha decidido Juanito?, ¿un trabajador poco cualificado?, ¿un voto de baja “calidad”? Por supuesto que no: Juanito representa la esencia de la democracia y las 25 trabajadoras y trabajadores que votaron agosto y NO CUESTIONARON LA CALIDAD DEL VOTO son tan demócratas como los otros 25 que votaron irse de vacaciones en julio. Todos han defendido la libertad de expresión, y asumido el resultado, aunque vaya en contra de sus propios intereses.

Expuesto el ejemplo anterior, cabe preguntarse, cuando hablamos de elecciones sindicales, quién es nadie para decidir la “calidad” de un compañero o compañera, de un trabajador que ha decidido presentarse bajo las siglas de UGT para representar a los trabajadores y las trabajadoras.

Calidad humana

No nos quepa la menor duda: la calidad humana de ese compañero y de todos y todas los que representan a esta Organización es altísima y es lo que debemos saber valorar y aprovechar desde UGT para conseguir el beneficio de las personas trabajadoras a quienes representa. Porque ser de UGT es poner en valor lo mejor de cada uno de nosotras y nosotros, es practicar la solidaridad y la generosidad frente al egoísmo individualista y capitalista de la sociedad en que vivimos.

Con el tiempo, ese compañero o compañera conocerá a fondo el Estatuto de los Trabajadores, la LOLS y algunas leyes básicas para desempeñar eficazmente su labor sindical, que para eso está esa gran organización que es UGT. Pero en primera instancia nos va a aportar su conocimiento -y eso sí que es de calidad- sobre los problemas concretos y específicos de sus compañeras y compañeros de trabajo en su empresa, que es lo que de verdad nos tiene que preocupar.

Sin “cantidad” no se extenderán nuestras ideas, nuestras alternativas, nuestros proyectos, la formación de los delegados y delegadas ni la atención de los mismos que debe nacer en el seno de nuestra Organización. ¿Para qué si no estamos aquí? Para difundir nuestras ideas, para formar, para ir creando nuevos ugetistas que las siembren.

Decía nuestro fundador Pablo Iglesias que un socialista o ugetista no lo es para llevarlo callado, sino para proclamarlo y extenderlo a los cuatro vientos a aquellas gentes que nos escuchen. Y en este principio de nuestro fundador no se habla de “calidad”.

Nuestros objetivos

Y cuando hablamos de eficacia en relación directa con la definición y cumplimiento de unos objetivos concretos sobre los que trabajar, cabe aclarar que en UGT, más allá de coyunturas, existen tres objetivos perennes y que no caducan: incrementar nuestra afiliación, aumentar nuestra representación en las empresas y negociar convenios colectivos que mejoren las condiciones de los trabajadores y las trabajadoras, especialmente en el ámbito salarial. No hace falta estrujarse mucho la cabeza para definir estrategias en la consecución de estos objetivos, vale con trabajar, echarle horas, recursos y sacrificio. Eso sí que es calidad.

No soy de extenderme, pero creo que, en nuestro caso, cuestionarnos si “cantidad o calidad”, además de prejuzgar pone en solfa el principio democrático de igualdad, dejando además el regusto amargo de que las cosas deben permanecer como están. Y no debe ser así, hay que crecer y ser cada vez más, porque en las empresas donde UGT está presente se cumple la ley y se respetan las condiciones laborales.

La Unión General de Trabajadoras y Trabajadores tiene hambre de elecciones, de delegados y delegadas y de afiliación. Para llevarlo a efecto debemos hacer oídos sordos a debates estériles, que lejos de dar soluciones nos mantienen estancados en un punto de NO CRECIMIENTO. Porque estamos vivos, porque debemos tener presencia mayoritaria en todos los centros de trabajo, debemos unir todos nuestros esfuerzos pensando cada día en qué podemos hacer para conseguir una UGT más grande y no tan solo en qué puede hacer UGT por nosotros.