UGT reclama unos PGE expansivos para contrarrestar los efectos de la COVID

•    Es ya el sexto mes consecutivo en el que el índice de precios al consumo muestra un valor negativo. 

•    El cambio de tendencia en los precios de la electricidad podría producir un aumento de la inflación a partir de diciembre. 

•    El FMI ya advirtió ayer que España necesita políticas de estímulo decididas y de calado para contrarrestar los efectos tan nocivos de la COVID.


Los datos de IPC publicados en el día de hoy, correspondientes al mes de septiembre, reflejan un aumento anual en el índice de precios al consumo de un -0,4%, una décima por encima del valor obtenido el mes anterior. Respecto a la variación mensual que presenta este indicador, esta es de un 0,2%.

A las tendencias internacionales y de largo plazo que mantienen la inflación muy por debajo de sus valores históricos desde hace prácticamente una década, se ha añadido en 2020 el parón económico provocado por la COVID-19.

Para UGT, resulta imprescindible mantener y ampliar los estímulos a la demanda interna para contrarrestar una recuperación incompleta e insuficiente, como la que sobrevino a la crisis de 2009, y las repercusiones de una crisis internacional con efectos asimétricos y de duración indeterminada.

El sindicato considera que la creación del Fondo Europeo de Reconstrucción es una baza política cuya trascendencia es evidente, pero tiene dos importantes características: en primer lugar, sus fondos no estarán disponibles hasta finales de 2021; en segundo, los proyectos de inversión a cuya financiación se dirige no ofrecerían rendimiento hasta pasados unos años.

En este sentido, UGT considera que una aprobación rápida de unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) marcadamente expansivos, como el anuncio del pasado techo de gasto parece señalar, sería un primer paso en esta trayectoria. España va a precisar políticas de estímulo decididas y de calado, tanto tiempo como sean preciso, para mantener la marcha económica alejada de la recesión.

En este sentido también se pronunciaba ayer el FMI. En unas previsiones que ponen de manifiesto que España será el país de la eurozona más afectado por la crisis, el fondo apunta a que son necesarias medidas como “transferencias de efectivo, subsidios salariales y seguros de desempleo”, simultáneamente a “medias de apoyo a las empresas en situación delicada pero viables” en forma de “aplazamientos de impuestos, moratorias del servicio de la deuda e inyecciones similares a las de capital”. Según el fondo, el impacto económico del COVID en las economías avanzadas será un descenso medio cercano al 5% del PIB a final de 2021 respecto al escenario previsto antes de la crisis.

La electricidad podría aumentar la inflación a partir de diciembre

La causa principal para que la inflación se sitúe en tasas negativas está, sobre todo, en el escenario de los precios energéticos: a la racha bajista en el mercado de la producción eléctrica que ya se inició en mayo de 2019, se sumó en el mes de abril los efectos que sobre el mercado del crudo tuvieron las medidas de confinamiento mundial.

En el mercado eléctrico se observa un cambio de tendencia desde mayo de este año. Aun así, el efecto neto comparado con 2019 es todavía negativo, pero de diciembre de 2020 en adelante este efecto podría ser el contrario, pasando los precios eléctricos a contribuir a la inflación.

En lo que respecta a los mercados de crudo, tras las grandes bajadas de los meses de marzo y abril, los niveles se han estabilizado en el entorno de los 40 dólares el barril. Esto presagia que carburantes y combustibles tendrán una aportación negativa a la inflación todavía hasta marzo abril de 2021.

No obstante, aunque los dos anteriores factores son los que colocan a la inflación en terreno negativo, lo cierto es que la inflación subyacente, esto es, sin la influencia de los precios del crudo ni de la alimentación no elaborada, mantiene unos registros también muy bajos. El dato de septiembre ha vuelto a situarla en el 0,4% anual, dibujaría un escenario de inflación, por ejemplo, muy alejado del 2% que el Banco Central Europeo considera como el objetivo de “estabilidad de precios”.


Audio valoración de Gonzalo Pino, Secretario de Política Sindical de UGT