Opinión

Álvaro Vicioso | Adjunto al Sº de Acción Sindical FeSMC-UGT

Álvaro Vicioso | Adjunto al Sº de Acción Sindical FeSMC-UGT

¿Distanciamiento social a los sindicatos? Así, no

“La manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones organizados de las masas es un elemento de importancia en la sociedad democrática. Quienes manipulan este mecanismo oculto de la sociedad constituyen el gobierno invisible que detenta el verdadero poder que rige el destino de nuestro país. Quienes nos gobiernan, moldean nuestras mentes, definen nuestros gustos o nos sugieren nuestras ideas son en gran medida personas de las que nunca hemos oído hablar” (Edward Louis Bernays, “Propaganda: cómo manipular la opinión en democracia”).

En los últimos tiempos ya no vivimos en campañas de publicidad masivas donde se apuesta por la seducción de determinados líderes de la sociedad capaces de condicionar el comportamiento de los demás.

Se ha pasado del imperio de la razón, al imperio de la emoción. Se trata de vencer, según estas teorías, a la inteligencia y convencer por otro lado, con la emoción, el mejor medio, según ellos para conseguir el favor de los ciudadanos. Nuevos medios para viejos propósitos, como anticipó Edward Louis Bernays en los años 20 del siglo pasado.

Primero se sacaron de la manga reeditar los “Pactos de la Moncloa” donde se excluyó “intencionadamente” a los sindicatos de clase de nuestro país. Fruto de la presión ejercida, se creó una “comisión para la reconstrucción social y económica” en el Congreso de los Diputados, donde, entre un centenar de intervinientes, uno más (intentando diluir su presencia), será UGT.

Se diluye, de esta manera, la especial posición de organizaciones sindicales y empresariales en nuestro ordenamiento constitucional (arts. 7, 28, 37, 129, o el significativo a estos efectos 131, por citar solo algunos). Aunque ya hace tiempo que el Tribunal Constitucional vino a decir que ni siquiera la enumeración de todos los artículos del texto constitucional agotan todos los aspectos del ejercicio de la libertad sindical.

Diluir el papel de los agentes sociales

Ahora desde el Ministerio de Trabajo se establece una “consulta pública”, donde absolutamente cualquier asociación, lobby económico, o comunidad de propietarios, puede realizar consideraciones a un proyecto normativo para regular legalmente el teletrabajo en nuestro país, eludiendo de forma desvergonzada el papel preponderante que se atribuye a los agentes sociales en dichas materias de regulación legislativa.

Pero al mismo tiempo, como en el juego de los “trileros” (¿dónde está la bolita?), se plantea una no menos grave y trascendental materia, la regulación legal de los falsos autónomos o la comúnmente entendida situación de las plataformas digitales. También con el mismo procedimiento bastardo de consulta pública a todo “hijo de vecino”.

Sucede igual en la regulación para el establecimiento del Ingreso Mínimo Vital donde se viene a colocar a las organizaciones del Tercer Sector en un plano de igualdad con las organizaciones sindicales y empresariales de forma anómala, innecesaria y carente de justificación normativa.

Las cuatro situaciones planteadas por parte del grupo de ministros/as (que no Gobierno), que rigen los designios de nuestro país, son planteadas en el último mes.

Para los desmemoriados constitucionales, incluso los institucionales, les reiteramos que el título preliminar de la Constitución Española, esa que algunos están comenzando a descubrir, señala en su artículo 7 que “los sindicatos de trabajadores y las asociaciones empresariales, contribuyen a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales que les son propios”.

Desde hace muchos años, han sido reconocidos, considerados y definidos repetidamente por nuestro Tribunal Constitucional como “organismos básicos en el sistema político” y sujetos a “relevancia constitucional”.

Pues bien, lo que se requiere en el momento actual, y de forma urgente en las últimas semanas, es que los interlocutores sociales seamos convocados para reverdecer la “concertación social” y, viéndolas venir, acordar una serie de medidas laborales, económicas y sociales relacionadas con la actividad empresarial y el empleo en nuestro país, para señalar el camino a seguir por los poderes públicos en el “día antes” (ya perdido) y en el “día después” (evitemos que se pierda).

Porque este acuerdo bipartito debe contemplar una serie de medidas para sostener la actividad económica –haciéndola compatible, claro está, con las medidas individuales y colectivas de protección necesarias por la emergencia sanitaria que vivimos-, dirigidas a preservar y a recuperar, en su caso, la actividad empresarial y el empleo, sobretodo, garantizando que nadie se quede atrás.

La importancia del sector servicios

En FeSMC-UGT algo sabemos de esto. El macrosector servicios en el que están integradas estas actividades productivas sectoriales de FeSMC-UGT, representa un 73% del Producto Interior Bruto (PIB) de nuestro país y aglutina el 75,5% del empleo.

Las personas trabajadoras del comercio, los transportes, las oficinas, la limpieza, el financiero, la hostelería, las telecomunicaciones o la seguridad privada, así nos lo reclaman a diario en el Sindicato. Por tanto, conminamos desde FeSMC-UGT al presidente del Gobierno, que ejecute cuanto antes el “mantra” suyo del “nuevo contrato social” (que para los veteranos no es ni más ni menos que la socialdemocracia, ansiado tesoro en estos tiempos).

En definitiva, nos rebelamos desde FeSMC-UGT contra la injusticia que supone esquilmar las bases que sostienen la sociedad de nuestro país. Hay quienes pretenden dejar al margen en esta gran crisis a las organizaciones sindicales, subestimando la transversalidad de nuestras actividades que van más allá de lo estrictamente laboral.

Todo contrato necesita la personación de las partes, con el reconocimiento de su papel y atributos. Reivindicamos nuestro deber y nuestro derecho de contribuir, en este momento crítico, a hacer propuestas encaminadas a obtener una sociedad más justa, donde se eviten las fracturas sociales.

Empezaron hablando, impropiamente, de ‘distancia social’ para referirse a la mera distancia física, a la distancia de seguridad y ahora parece que la distancia social se materializa en la distancia respecto de los sindicatos. Si nunca es el momento, este es el peor.