Opinión

Juana Grégori | Responsable Dep. de la Mujer - FeSMC-UGT

Juana Grégori | Responsable Dep. de la Mujer - FeSMC-UGT

¿Vive el fútbol al margen de la ética?

Ayer, la Real Federación Española de Fútbol anunció que la Supercopa se jugará en Arabia Saudita los próximos tres años. En un alarde de ilusión, en el que se supone que este formato deportivo mejorará enormemente, el próximo mes de enero veremos a cuatro equipos españoles jugar en la localidad de Yeda.

No vamos a hablar aquí de lo raro que resulta que cuatro equipos españoles jueguen un título español tan lejos de nuestro país, ni del dinero que parece que reportará a la federación este espectáculo. De lo que queremos hablar es del papel blanqueador que se le ofrece a un estado que denigra los derechos de las mujeres, bajo el paraguas de una competición deportiva que van a ver por televisión millones de espectadores de todo el mundo.

Desde hace más de un año FeSMC-UGT, junto con otros sindicatos y los clubes de fútbol, está intentando mejorar, a través de la negociación colectiva, las condiciones laborales, de retribución, de maternidad y lactancia, de salud laboral, de descansos… de las mujeres futbolistas en nuestro país. Sabemos que no es de recibo, y que es una cuestión de igualdad, que los salarios empiecen a responder, un poco, a las expectativas y a las alegrías que este deporte está dando a las aficionadas y aficionados.

Según comentó ayer el presidente de la RFEF “la venta de esta supercopa a Arabia Saudí es muy buena y repercutirá en las ligas de segunda y en el futbol femenino”, es decir, parece que el dinero recaudado servirá para pagar la liga de las mujeres jugadoras en España.

Entonces, ¿vive el fútbol al margen de la ética? ¿No importan las cuestiones inimaginables por las que pasan las mujeres saudíes? Inimaginables para nosotras, mujeres occidentales. Sabemos -sólo hay que ir a los informes de derechos humanos que periódicamente publica Amnistía Internacional- que, a pesar de las recientes reformas, el sistema de tutela en este país sigue dando a los hombres el control sobre las vidas de las mujeres. No vamos a hacer un listado de cuestiones que ya más que de sobra hemos escuchado, desde la recién levantada restricción de conducir para las mujeres (en pleno siglo XXI), la imposibilidad de estar en sitios públicos sin un hombre (esposo, padre o hermano) a su lado, o las cada vez más frecuentes mujeres que huyen a vivir (sólo las que pueden) a otros países después de violencias extremas, porque la lista sería interminable. Pero sí hay que decir que no todo vale, y que sólo porque, en palabras del Sr. Rubiales, “las mujeres podrán acceder a cualquier localidad del estadio sin restricción”, la realidad presente (y reciente) en aquel país sigue siendo la misma.

No vale, o no debe valer todo. Si al mundo del fútbol, en general, no le importa lo que pasa en Arabia Saudí, igual al fútbol femenino y a la sociedad española sí debería importarles antes de celebrar un evento deportivo de este calibre en nombre de nuestro país.