Opinión

Juana Grégori | Responsable Dep. de la Mujer de FeSMC-UGT

Juana Grégori | Responsable Dep. de la Mujer de FeSMC-UGT

La igualdad en la centralidad del discurso político: asignatura pendiente

Pedimos a los políticos que debatan más sobre igualdad y a las compañeras que tengan en cuenta sus argumentos, sus discursos y la ideología que los impregnan a la hora de votar, no porque sean temas de mujeres, sino porque representamos al 51% de la población.

La desigualdad de las mujeres es la desigualdad de todos los trabajadores y de todas las trabajadoras. La igualdad forma parte de la ecuación si queremos conseguir mejores salarios, mejor empleo y mayor crecimiento económico, si queremos, por tanto, una sociedad mejor, más justa y más equitativa.

La desigualdad no proviene solo de una determinada lógica que crea ricos y pobres, explotados y explotadores sino que los intereses económicos interactúan para mantener un determinado orden social que provoca desigualdad económica y social y a su vez, desigualdad de género, como dos caras de una misma moneda.

Nosotras ya sabemos que la igualdad o es plena, o no es igualdad, pero hoy en día, sigue estando limitada.

El debate: imagen de un despropósito

En el primer debate de la campaña a las elecciones generales de 2019, celebrado en RTVE el pasado lunes, 22 de abril, los cuatro candidatos, en menor o mayor medida, hicieron alguna referencia al apartado de la igualdad, aunque la foto de cuatro hombres aspirando a ocupar la Presidencia del Gobierno, reveladora e indignante a la par, sigue dejándonos ver que las mujeres no sólo no están en las cabezas de lista de los partidos, sino que, además, este año, han perdido posiciones como cabezas de lista en las provincias a nivel general. Pero, para ahondar más en esta herida, los telespectadores pudimos contemplar, instantes previos al inicio del debate, cómo en un plató habitado por cuatro candidatos (que no candidatas) acompañados por sus cuatro asesores de comunicación e imagen (que no asesoras) había dos mujeres, sí: dos profesionales de la limpieza que sacaban brillo al encerado suelo en una escenografía que rezumaba testosterona. Ahora la imagen había pasado de “reveladora e indignante” a bochornosa y vomitiva. No por la dignidad de esas dos trabajadoras cumpliendo con su oficio, sino por la indignidad de ocho hombres ajenos a una realidad intolerable delante de sus narices.

De la reflexión a la acción

No vale con hacer manifestaciones políticas a favor de la igualdad sino que hay que tomar determinaciones. No vale con nombrar los problemas, lo que pedimos a la política, como instrumento para mejorar la vida de las ciudadanas y los ciudadanos, es que sirva para que esta mejore.

En este sentido, y según las encuestas de las últimas semanas, las mujeres engrosan en gran medida el apartado de las personas indecisas, por lo que nos gustaría que, especialmente los partidos progresistas, tuvieran en cuenta cuáles son las principales cuestiones que alejan a las mujeres de la igualdad real, la que necesita de la política para acabar con la diferenciación por motivos de género, las necesarias para ir a votar con el convencimiento de mejorar la sociedad, porque como decíamos, una sociedad más igualitaria, en todos los sentidos, es una sociedad mejor.

La igualdad debe ser un elemento central del discurso político

Como ejemplos, nos gustaría que antes del próximo domingo, los políticos hablasen de la necesidad de dotar económicamente el Pacto de Estado contra la violencia de género, que los empleos a tiempo parcial no sean cosa de mujeres, que la conciliación de la vida laboral y familiar sea real y no sólo para aquéllas que se lo pueden permitir: nosotras ya sabemos que la conciliación y el empoderamiento tendrá pleno sentido no cuando lo alcance un determinado grupo social de mujeres sino cuando lo disfruten todas. Consideramos que es imprescindible una ley de igualdad retributiva, de la que tampoco se habló en los debates, que vigile a las empresas y que obligue a eliminar, definitivamente, la brecha de género. Y muy importante, a propósito del peligrosísimo discurso de algunas “candidatas” de partidos conservadores -por utilizar un eufemismo- sobre el acoso sexual: queremos que se regule de manera muy explícita a través del código penal: NO es NO. Y punto.

De estas, y de otras cuestiones son de las que nos gustaría que los políticos debatiesen. No podemos seguir exhibiendo la importancia de la igualdad en España con discursos vacíos de puro atrezo, enorgullecernos de lo increíble de las movilizaciones el #8M (que, ciertamente, fueron motivo de orgullo), no podemos seguir diciendo que la igualdad es el buque insignia de nuestro país, si eso luego no se traduce en políticas efectivas de mejora en la vida de las mujeres.

Pedimos a los políticos que debatan más sobre estos temas y pedimos a las compañeras que tengan en cuenta sus argumentos, sus discursos y la ideología que los impregnan a la hora de votar, no porque sean temas de mujeres, sino porque representamos al 51% de la población, porque votar priorizando los temas de igualdad nos ayudará, sin duda, a construir una país más justo y mejor para todos: hombres y mujeres… pero en igualdad.