UGT insta a los gobiernos a que apoyen la Declaración de Silesia sobre Solidaridad y Transición Justa

El sindicato que participa en la COP 24 defiende la transición justa y el trabajo decente, como ejes esenciales en las políticas climáticas

UGT, como miembro de la delegación de la Confederación Sindical Internacional, está trabajando en la 24 Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático (COP24), para que se recojan las demandas sindicales prioritarias que deben regir las políticas climáticas.

En la recta final de esta COP, que se celebra en la localidad polaca de Katowice y comenzando ya el tramo ministerial de la cumbre, todavía queda mucho por decidir, como definir los compromisos nacionales, los mecanismos de transparencia para llevar a cabo esos compromisos.

UGT reclama Justicia Climática, tener ambición en las políticas climáticas, pero siempre respetando los principios de Transición justa, protegiendo los derechos humanos y laborales. En este sentido, es necesario que haya un compromiso de financiación que apoye a los más vulnerables, así como que se adhieran más Estados a la Declaración de Silesia sobre Solidaridad y Transición Justa presentada por el gobierno polaco.

Políticas climáticas, que respeten los derechos humanos y laborales

Aumentar la ambición respecto al clima debe ser una prioridad. Los sindicatos reclaman empleos decentes en un planeta vivo. Las medidas de transición justa permitirán a los gobiernos, sin duda, tener una mayor ambición climática. Y esto debería reflejarse en el Libro de Reglas de París.

UGT insta a los diferentes Gobiernos, que no lo hayan hecho aún, a adoptar la “Declaración de Silesia”, un instrumento fundamental que envía un mensaje inequívoco: la acción climática no se debe llevar a cabo a expensas de los derechos de los trabajadores y trabajadoras y que la economía baja en carbono será justa e inclusiva, o no será.

Además, hace referencia a la necesidad de integrar aspectos de transición justa en el proceso de las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional.

Indica, además, que esta transición se debe hacer a través de un proceso de diálogo social; marca una clara vinculación entre la transición justa y la necesidad de ambición climática; hace referencia a la reducción de la pobreza y la financiación del clima, algo muy importante desde un punto de vista de equidad y para garantizar que se tomen en cuenta las demandas de los países en desarrollo. Asimismo, hace una referencia a un programa de trabajo, es decir, es algo más que una declaración política.

Por tanto, es esencial que los gobiernos se comprometan con esta iniciativa y se impulse un acuerdo sobre transición justa para los trabajadores y trabajadoras, protegiendo los derechos humanos y laborales, así como el bienestar de las personas trabajadoras y sus comunidades.