Iberia: Los conflictos existen por algo

Desde UGT siempre hemos estado dispuestos al diálogo, incluso con aquellos que no saben dialogar.

Iberia se empeña, una y otra vez,  en trasladarnos una visión idílica de la empresa, en la cual, la Dirección, supuestamente implicada con los intereses de la plantilla, sólo pide aquellos sacrificios que son indispensables para el bien de la compañía.

De este modo, Iberia asiste entre indignada y estupefacta a la reivindicación del Comité de Barcelona y llama, ahora, al sentido común, al diálogo constructivo y a evitar anteponer otros intereses que no sean los de nuestros clientes.

Tan cautivador mensaje ofrece alguna que otra reflexión que permite aclarar la realidad que subyace al conflicto:

En los colectivos de Tierra y TCP, por ejemplo,  como ya denunciamos en nuestro comunicado de febrero, la precariedad en el empleo con jornadas maratonianas surtidas de exagerados horarios fraccionados, el abuso de las horas extraordinarias (las llamen perentorias, o como las quieran llamar), y la excesiva parcialidad, se usan sin sonrojo, amén de otras prácticas no tan “constructivas”.

Por otro lado, se consigue que excelentes profesionales opten por otras alternativas y acaben en otras empresas donde su valía es más apreciada, y, además, sus salarios van a ser mucho mayores, acordes a la realidad del mercado y a su calidad demostrada.

A todo esto podríamos añadirle una pizca de política formativa errática y con la falta de un criterio serio.

Esa realidad es la que le cuesta ver a nuestra Compañía, a pesar de las advertencias de la encuesta Clima, extrañándose, luego,  de algunas reacciones.

Se está produciendo, en Iberia, y lo venimos denunciando desde hace tiempo, un peligroso desequilibrio entre los resultados económicos y las condiciones de trabajo de las personas que son las que realmente sostienen, con su esfuerzo, nuestra Compañía.

Y, ante todo esto, si sus actuales dirigentes no cambian esta actitud, falsamente paternalista, y no dan un giro a la gestión del día a día de los empleados, de las personas que hacen Iberia, se encontrarán, tarde o temprano, con múltiples conflictos que provienen del abuso y de la mala gestión de los denominados recursos humanos, trufados, estos, en muchos casos, de muy poca “humanidad” y de mucha falta de profesionalidad.

Desde UGT siempre hemos estado dispuestos al diálogo, incluso con aquellos que no saben dialogar.

Esa es, y será siempre, la razón de ser de nuestro sindicato, pero nunca admitiremos el edulcoramiento de la dura realidad de las personas que hacen grande, día tras día, a  Iberia,  como tampoco serviremos de excusa a los errores en la gestión de las relaciones laborales.