El aumento del PIB debe traducirse en mejores empleos y salarios

La recuperación debe llegar a las familias.

​Los datos de Contabilidad Nacional correspondientes al primer trimestre de 2017, publicados hoy por el INE, muestran un incremento trimestral del PIB del 0,8% y un aumento anual del 3%, igual que el trimestre anterior. Estos datos confirman, por tanto, un ritmo de crecimiento de la economía que no se está traduciendo ni en la mejora de la calidad de vida de las personas de este país ni en la reducción de los niveles de pobreza y desigualdad existentes. Para UGT, es necesario impulsar otras políticas que potencien la industria, recuperen el equilibrio de la negociación colectiva, implementen un plan de choque por empleos y salarios dignos y fortalezcan las redes de protección social básicas. Por ello, el sindicato realiza un llamamiento a los grupos parlamentarios para que cambien la orientación de los PGE para 2017 y sienten las bases de una recuperación más equilibrada y sostenible social y medioambientalmente.

Los datos de la Contabilidad Nacional Trimestral del primer trimestre de 2017, publicados hoy por el INE, recogen un aumento trimestral del PIB del 0,8% y un aumento anual del 3%, igual que en el trimestre anterior, tal y como ya estimó el avance conocido a finales de abril. Se mantiene por tanto el ritmo de crecimiento de la economía en un nivel notable, que apunta incluso una mayor resistencia frente a las incertidumbres y factores de riesgo externos de la prevista hace unos meses. España es uno de los países que más crece de la zona euro, 1,3 puntos porcentuales por encima de la media del área. Por todo ello el Gobierno incluso ha elevado la previsión de crecimiento para 2017 del 2,5% al 2,7%.

Sin embargo, este crecimiento de la actividad y de la producción no se está traduciendo en una mejora de la calidad de vida de la mayoría de las personas y de las familias. La bonanza de las estadísticas enmascara una realidad mucho más dolorosa, que es la continuación de la pérdida de bienestar de la mayoría social de nuestro país. Ni siquiera se observa una reducción de los elevados niveles de pobreza y desigualdad existentes, y que suponen en sí mismos una amenaza para la consolidación del crecimiento y un impedimento insalvable para transitar hacia mayores niveles de desarrollo económico y social.

Los datos muestran que más de tres años de crecimiento económico no han servido para mejorar la vida de las personas. Y eso es consecuencia de la insistencia en unas políticas erróneas, que inciden en mantener los recortes aplicados desde 2010, en insistir en un modelo productivo ineficiente, basado en empleos precarios y mal pagados, y en una negociación colectiva desequilibrada, que genera una distribución de la renta tremendamente injusta.

Todo esto debe cambiar para consolidar el crecimiento económico y lograr que se traduzca en una mejora del bienestar de toda la población. Para ello:

  • Hay que poner en marcha un Plan Estratégico para la Industria que sustente una estrategia equilibrada de largo plazo para cambiar nuestro modelo productivo, otorgando más peso a las actividades con mayor capacidad innovadora y de generación de valor añadido, que son las que crean empleos de mayor calidad y más productivos.

  • Hay que derogar las reformas laborales de 2010 y 2012, que han provocado un aumento de la precariedad laboral y un desequilibrio en las relaciones laborales incompatible con el progreso.

  • Es preciso recuperar el equilibrio en la negociación colectiva, imprescindible para que la distribución de la renta sea más justa, ahora muy sesgada en contra de los asalariados y asalariadas. Los trabajadores y las trabajadoras deben participar en igualdad de condiciones de la evolución positiva de la economía y mejorar sus condiciones laborales.

  • Es necesario implementar un Plan de Choque por el Empleo, para ofrecer posibilidades de colocación a los parados de larga duración, e impulsar verdaderas oportunidades de empleo para los jóvenes.

  • Para consolidar el consumo de las familias y reducir los niveles de pobreza y desigualdad, resulta imprescindible que los salarios ganen poder de compra, algo además coherente con la evolución de los resultados de las empresas, que mayoritariamente ya están logando importantes beneficios. La propuesta de los sindicatos en el diálogo social, que se concreta en subidas en los convenios del 1,8% al 3%, responde de manera adecuada a las necesidades conjuntas de los trabajadores y trabajadoras, las empresas y el conjunto de la economía. Y también deben aumentar los salarios de los empleados públicos, recuperando parte de los cerca de 13 puntos porcentuales perdidos en los últimos cinco años.

  • Por último, es preciso fortalecer las redes de protección social básicas: pensiones, prestaciones por desempleo y prestaciones sociales. No solo por razones de solidaridad, sino de eficiencia económica, ya que estas rentas son el sustento del consumo de millones de familias, sin el cual no es posible afianzar la recuperación de la actividad y de la creación de empleo.

Por todo ello, UGT rechaza los Presupuestos Generales del Estado presentados por el Gobierno, porque no cumplen con ninguna de estas prioridades estratégicas, sino que dan continuidad a las políticas de austeridad aplicadas desde 2010, que han sido responsables de la regresión económica y social que ha sufrido España desde entonces. Es preciso poner en práctica otra política económica centrada en satisfacer las necesidades de las personas, cambiando las prioridades presupuestarias y poniendo en primer plano la generación de empleo de calidad y la mejora de la calidad de vida de la mayoría social. Las propuestas de UGT van en ese sentido, por lo que pedimos a los grupos parlamentarios que las tengan en cuenta para modificar los Presupuestos y sentar las bases de una recuperación más equilibrada y sostenible social y medioambientalmente.