Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en el año 2030

Dentro de las estructuras de los bancos y cooperativas de crédito las mujeres comienzan a abrirse paso tímidamente entre los mandos intermedios y organizativos, con un mérito loable. Las estructuras de mando están masculinizadas, no solo en presencia, sino en estilos directivos.

Este es el eslogan elegido por la ONU para este Día Internacional de la Mujer 2017. Una llamada de atención a los países y las organizaciones para caminar hacia un planeta sostenible en el que la mujer tenga la presencia que merece. En España, el leve compromiso del Estado en esta materia se traduce, según el Instituto de la Mujer, en una presencia en los consejos de administración de las empresas de un tibio 20%.

Las empresas españolas del sector financiero arrojan unos datos alarmantes:

Composición órganos de gobierno del sector financiero 

CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN

INTEGRANTES

MUJERES

PORCENTAJE %

HOMBRES-MUJERES

ABANCA

11

2

82 – 18

BANCO CEISS

12

3

75 – 25

BANCO POPULAR

15

3

80 – 20

BANCO SABADELL

16

2

87 – 13

BANCO SANTANDER

16

6

 62 – 38

BANKIA

11

1

91 – 9

BANKINTER

10

3

  70 – 30

BANTIERRA

13

0

 100 – 0

BBVA

15

3

 80 – 20

BMN

13

2

 85 – 15

CAJAMAR

11

2

82 – 18

CAIXABANK

17

4

76 – 24

CAJA RURAL DEL SUR

16

0

 100 – 0

CAJA RURAL DE GRANADA

13

0

  100 – 0

IBERCAJA

13

1

   92 – 8

LIBERBANK

15

2

    87- 13

UNICAJA BANCO

12

2

    83- 17

Muy lejos estamos del 50-50 que propugnan la ONU y los Estados para el 2030, si en los ámbitos de decisión la situación está así. El sector financiero, que en los últimos 20 años ha aumentado el porcentaje de la mujer en sus plantillas, visualiza  muy bien que la presencia del colectivo femenino en las decisiones financieras y laborales no es más que una anécdota. Si el compromiso 50-50 no empieza por las organizaciones de mayor poder económico del país será un reto inalcanzable.

Dentro de las estructuras de los bancos y cooperativas de crédito las mujeres comienzan a abrirse paso tímidamente entre los mandos intermedios y organizativos, con un mérito loable. Las estructuras de mando están masculinizadas, no solo en presencia, sino en estilos directivos.

El estilo directivo que propugnan las mujeres y que dotaría de mayor fortaleza a las empresas, está caracterizado por un mayor diálogo, motivación, una mejor previsión y visión de futuro. En este entorno, se echa en falta.

UGT exige compromiso al Gobierno y a las propias organizaciones empresariales para que esta situación cambie, convencidos de que el desperdicio del talento del 50% de la población laboral es un error que tiene consecuencias negativas en nuestra economía.