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IPC JUNIO

Los salarios deben ganar poder de compra

13/07/2017 | UGT

UGT Considera que es hora de pasar de las palabras a los hechos y pide al Gobierno y a la patronal que hagan partícipes a los trabajadores y trabajadoras de una actividad económica que crece por cuarto año consecutivo.

UGT demanda que los salarios en la negociación colectiva crezcan de manera generalizada por encima de la inflación, allí donde las empresas van bien (que es ya, afortunadamente, en la inmensa mayoría de sectores y actividades) y que el salario de los empleados públicos crezca igualmente por encima de los precios, para recuperar parte del poder de compra perdido desde que se inició la crisis. El sindicato considera que es hora de pasar de las palabras a los hechos y pide al Gobierno y a la patronal que hagan partícipes a los trabajadores y trabajadoras de una actividad económica que crece por cuarto año consecutivo (el Ejecutivo ha revisado la tasa de crecimiento del 2,7 al 3%, este año, y las empresas ya han recuperado el nivel de beneficios que tenían antes de la crisis). Asimismo, el sindicato exige la generalización de las cláusulas de revisión salarial en los convenios.

Según los datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), y confirmando lo estimado por el Indicador Adelantado, el IPC ha continuado en el mes de junio su senda descendente, al seguir descontando los aumentos de precio de los carburantes y combustibles de hace un año. Tras alcanzar el 3% en enero y febrero, en junio se situó en el 1,5%. Es la tasa anual más baja desde noviembre del pasado año. No obstante, se prevé que este descenso se detendrá, hasta los meses finales del año. Por ello el IPC medio a lo largo de 2017 se situará cercano al 2%.

Este escenario de aumento –aunque moderado- de la inflación contrasta con el observado en los tres años anteriores, cuando el IPC registró variaciones negativas. Se recupera de esta manera un comportamiento más normal del nivel general de precios, mucho más coherente con una situación de expansión de la economía como la que se constata desde 2014, pero que tiene una repercusión importante sobre el poder de compra de todas las rentas.

En este sentido, la evolución de las rentas debe acomodarse de manera racional a esta etapa de crecimiento sostenido de la actividad, cuyas expectativas además están mejorando (el Gobierno ha revisado su estimación de crecimiento del PIB para 2017 del 2,7% al 3%). Además, es necesario que esa mejora de la economía se traslade a toda la población; también, por supuesto, a la clase trabajadora, que ha visto en los últimos años como su empleo se deterioraba y sus salarios se contraían. Es necesario para reforzar el crecimiento y la creación de empleo, y es imprescindible para que millones de familias trabajadoras salgan de situaciones de pobreza y exclusión.

UGT viene defendiendo este planteamiento desde hace mucho tiempo, una vez constatado lo que era previsible de antemano: que las políticas de austeridad impuestas desde 2010 no servían para nada, y solo generaban más paro, más precariedad laboral y un aumento intolerable de los niveles de pobreza, desigualdad y exclusión social. Es decir, sufrimiento gratuito e injusto. Ahora parece que se suman a las reivindicaciones sindicales el Presidente del Banco Central Europeo, la Ministra de Empleo y hasta el Presidente de CEOE, quienes, de un modo u otro, han afirmado que los salarios deben subir para consolidar la recuperación económica y reducir las dificultades económicas que atraviesan millones de familias trabajadoras.

Bienvenida sea esta aparente coincidencia. Pero UGT recuerda que las palabras no bastan, y que se debe actuar en consecuencia, para no confundir a la ciudadanía. Cuando se dice que “los salarios deben crecer”, si no se pretende engañara a la ciudadanía, solo cabe interpretar una cosa: que los salarios deben crecer por encima de lo que lo hacen los precios, para que aumente el salario “real”, es decir, el poder de compra de las trabajadoras y de los trabajadores. Cualquier otra cosa es generar confusión y falsear interesadamente el debate.

No se trata de que los salarios crezcan solo nominalmente. Ni de que crezcan solo los más bajos (que por supuesto deberían hacerlo). Ni tampoco de que su aumento se ponga en relación a enrevesadas variables, cuya información sólo conoce y maneja el empresario. No es nada de eso. Es mucho más simple. Se trata de que los salarios en la negociación colectiva crezcan de manera generalizada por encima de la inflación allí donde las empresas van bien (que es ya, afortunadamente, la inmensa mayoría de sectores y actividades).
Y también se trata de que el salario de los empleados públicos crezca igualmente por encima de los precios, para recuperar parte del poder de compra perdido desde que se inició la pasada gran crisis.

Sabemos ya que el IPC medio en 2017, el que determina cuál es la variación del poder de compra de las rentas, va a quedar en torno al 2% a final de año. Lo que significa que todo lo que no sea que los salarios crezcan por encima de esta cifra, no es aumento del salarial real.

Por eso los sindicatos UGT y CCOO defendemos de manera conjunta para la negociación colectiva una banda de aumento para este año flexible, que va del 1,8% al 3%, para que en las empresas y sectores lo adapten a sus particularidades productivas y económicas. Y siempre con una cláusula de revisión para que, en todo caso, nadie pierda poder de compra.

Si la patronal y el Gobierno quieren demostrar que efectivamente desean que los salarios crezcan, tienen la ocasión de pasar de las palabras a los hechos, sin trampas, sin ambages, sin fórmulas rebuscadas y sin demoras:

• El Gobierno debería plantear un aumento de las retribuciones de los empleados públicos muy superior al 1% que ha impuesto, superior en todo caso al IPC; y también debería proponer, para ser tratado en el diálogo social, un escenario de incrementos anuales del salario mínimo que permita alcanzar, al menos, los 1.000 euros mensuales al final de legislatura.

• Por su parte, la patronal puede aproximar sus propuestas de aumento salarial para 2017 a las que mantenemos las organizaciones sindicales; y también asumir la inserción en todos los convenios colectivos de salarios mínimos garantizados superiores al salario mínimo legal, son el objetivo de acercarlos a esos 1.000 euros de referencia básica.

El resultado final, en definitiva, debe ser que la media de los salarios gane en 2017 nítidamente poder adquisitivo. Porque si no, no habrá salida real de la crisis ni mejora del bienestar de la mayoría social de nuestro país. Y no solo los salarios deben mejorar. También deben crecer conforme al IPC las pensiones y las prestaciones sociales, porque están sosteniendo a millones de familias en nuestro país. Solo así nuestra economía se situará en una senda de crecimiento más sólido, más sostenible y más justo.​

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